Yo digo Maldini

Un jugador diferente: pura magia

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

Cuando explotó hace más de dos años en el Santos, recordaba al Zico de sus inicios, con un aspecto frágil y unas piernas como palillos, con el aspecto de un crío desnutrido. La misma sensación que causan tantos niños que juegan en las playas de Brasil. Pero el talento de Robinho es muy superior al del resto y, por eso, su regate causó sensación en el país de los regates. Es un futbolista distinto de verdad: desequilibrante, ágil y de los que hacen hablar la pelota. No me extraña que deslumbre a todos los técnicos que se acercan a verle, porque lleva ya tres años casi al mismo nivel. Y el Santos ya rechazó ofertas de equipos importantes de Europa. Ahora que su marcha parece inminente, llega el momento decisivo para un jugador que hace año y medio transmitió dudas. Hoy parece extraño, pero Robinho tuvo baches que hicieron cuestionar su futuro.

Pasó una crisis por su individualismo, quizá provocado por las comparaciones con Pelé o el asombro que produjo aquella triple bicicleta a Rogerio en una final ante el Corinthians. La figura de Garrincha sobrevoló el Morumbi por unos segundos mientras todo Brasil enloquecía. Pero pasó inadvertido en la debacle brasileña del Preolímpico la pasada campaña e, incluso, se discutió su futuro en Europa. Pero cambió. Ahora levanta más la cabeza y juega para el equipo. La consecuencia, los 21 goles que lleva esta temporada. No es un goleador puro y no hay que exigirle eso, pero es excelente por la derecha, puede jugar como segundo punta y necesita el balón al pie. Pura magia brasileña que ha recuperado su mejor nivel y que aún juega como empezó en el parque Bitarú, una de las áreas más pobres de Sao Vicente. Ahí está una de las claves de todo. Y aún tiene 20 años.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados