El Real inquisidor
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Ayer a mediodía aterrizó en Barajas Axel Hervelle, nuevo jugador del Real Madrid. Cumpliendo su labor informativa, AS estaba allí. Un fotógrafo y una redactora. El jefe de prensa del Madrid/basket no estaba. No estaba, pero se dejó notar. Cuando le comunicaron, por móvil, que AS estaba allí, prohibió, por móvil, que el jugador belga hiciese cualquier tipo de declaraciones. Ni siquiera un par de frases que no chafasen futuras ruedas de prensa. No estaba para ayudar. Sí estaba para boicotear. Un mínimo de sentido común indica que el Real Madrid necesita colaboración divulgativa para llenar el Palacio Vistalegre y recuperar la simpatía de los aficionados. Los responsables del Madrid/basket no parecen pensar lo mismo. En vez de aperturismo y amabilidad hay ocultismo y hostilidad.
Las crisis deportivas nunca son casuales. Son consecuencia de la inoperancia y la mala gestión. Deportiva y burocrática. El Madrid, que en su día lo ganaba todo, lleva 11 años sin conquistar la Copa del Rey, nueve huérfano de la Euroliga, siete sin alguna Recopa y cuatro sin título de Liga. En las cuatro últimas campañas, nada de nada. Cuando este año hicimos la presentación de la Liga ACB, el Real fue el único equipo (entre 18) que se negó a informar sobre el presupuesto y los abonados. Y así, todo. Están, pero no ejercen. Son entes superiores.




