Un escorpión nacido en la isla de Martinica
El volante francés del PSG marcó ante el Oporto uno de los goles más espectaculares de la Champions. Emuló con su escorpión a otros grandes de la historia del fútbol mundial.


La leyenda cuenta uno de Di Stéfano ante Bélgica, pero no hay imágenes que lo demuestren. Hugo Sánchez no se cansó de intentarlo, pero jamás le salió, y ahora sí que a Coridon nadie le quitará jamás el orgullo de demostrar que el gol con el remate del escorpión es posible. Higuita hizo un peligroso simulacro en su portería que todos recordamos, pero lo de Coridon es otra cosa. El gol del escorpión por fin.
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Para la historia hubiese sido mejor obra de Maradona, Pelé o Van Basten, pero la gloria es para Charles Edouard Coridon, volante francés del PSG nacido en Martinica y con paso firme por todas las selecciones inferiores francesas. De Coridon se pueden contar muchas cosas. Le descubrió Noel le Graet en las Antillas. Presidente de la Liga Nacional Francesa, asistía un día a un partido de Copa entre el modesto Club Franciscain y el Bourges. Le sorprendió su descaro y pocos meses después desembarcaba en el Guingamp, en plena Costa Azul. No llegó a coincidir con Drogba, pero hizo mucho mejor todavía a Guivarch, aquel delantero campeón del mundo con Francia en 1998.
Clave en el ascenso de Tercera a Segunda, se hizo mayor con un golazo en el Velodrome al Marsella y desde ese momento estuvo en boca de todos. Con él ascendió a Primera el Guingamp, y se marchó al Lens tras rechazar ofertas de Bastia y Lyon. Le frenó una lesión tras una entrada durísima de Le Guen, pero se repuso hasta alcanzar la titularidad en las tres últimas temporadas. Puede jugar de segundo punta o en la banda derecha, tiene talento de sobra para lucir en el PSG y el miércoles marcó el gol de su vida. El mejor gol de esta Champions, quizá el mejor de toda la temporada.



