Todavía hay luz al final del túnel
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Los números son fríos y colocan al Racing como el peor equipo de Primera División. Con cinco puntos sumados, disparando a puerta una vez en los últimos tres partidos y sin mostrar ningún tipo de seguridad defensiva, lo fácil ahora sería hacer leña del árbol caído, cebarse con el juego del equipo racinguista en la primera parte, en lo poco que le costó al Atlético ponerse por delante y llegar al descanso con esa ventaja casi sin despeinarse... Pero voy a quedarme con lo positivo, que fue la actitud del equipo en la segunda mitad. Poco, pero hay que aferrarse a ese clavo ardiendo. Acertó Lucas Alcaraz en el descanso, sustituyendo a dos jugadores negados en el Calderón, Nafti y Cristian Álvarez. No esperó a los últimos diez minutos para lavar la cara a su equipo, y la entrada de Jonatan, eléctrico en sus acciones, dio otro aire al Racing. Morán estuvo peleón como siempre y contagió al resto de compañeros. Anderson fue mucho más listo de lo que había sido Nafti sobre el terreno de juego y puso orden en el centro del campo.
Del resto del partido sólo destaco al guarmeta Aouate, que crece en cada encuentro y la conexión Benayoun-Javi Guerrero. El madrileño es de lejos el jugador de más calidad de este equipo, aunque aún le falta el gol esta temporada. Ahora que ha pasado la criba inicial, con un calendario durísimo que incluía a Barcelona, Valencia, Villarreal y Atlético, entre otros, sólo queda arrancar esta moto gripada y que los jugadores se crean que no son tan malos como puedan dictar los números, que se convenzan de que, al menos, puede haber siete equipos peores en Primera. Si lo hace, hablar de la salvación no sería ninguna utopía.



