Luis elige la fórmula de las dos Españas
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Por lo que nos viene dejando Luis Aragonés en su aún corto periplo, ya podemos decir que no hay una España, sino varias, futbolísticas se entiende. El técnico nos da a entender que la Selección es como la plastilina, moldeable según el sitio, el rival, las circunstancias y algún otro factor de uso interno. Es decir, no parece que vayamos a aprendernos un once de memoria camino del Mundial de Alemania, sino más bien la cosa está en un bloque de catorce o quince jugadores subidos en el mismo carro. Lo vamos a contrastar en Lituania, donde en menos de cuatro días la fisonomía del once titular da un giro brusco sobre el que se enfrentó a Bélgica. La intención táctica de Luis es completamente diferente a la que buscaba en El Sardinero, en un volantazo hacia la prudencia donde la orden máxima es buscar y encontrar el balón para ser dueños del partido.
Sin Torres, Joaquín y Reyes, España pierde punta de lanza. Con Xavi, Baraja y Albelda es evidente que el seleccionador pretende establecer una frontera en el centro del campo por donde los lituanos no podrán pasar fácilmente. El planteamiento es tímido de salida, aunque se supone que Luis guarda los tanques para cuando el partido requiera ir a la batalla en área contraria. La Selección recula y eso no parece razonable si entendemos que España es superior a Lituania. Pero ya vemos que el Sabio no se fía ni de su sombra y considera suficiente presentar a Raúl y Luque como armas letales en el equipo inicial. Tiempo habrá de evaluar estos atrincheramientos del seleccionador, que busca claramente un resultado por la vía del centrocampismo. España no tiene un once tipo, sino el once que nos deja tener el rival, por lo visto. Buena o mala táctica, el tiempo lo dirá.



