El problema de la urgencia
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El Real Madrid necesita un mediocentro y Mascherano lo es, de eso no hay duda. Un cinco capaz de recuperar y distribuir la pelota con criterio, de un buen disparo desde media distancia y que no suele complicarse con el balón. Tiene experiencia en River a sus 20 años y ya demostró en la Copa América su personalidad con la selección absoluta argentina. Quedó atrás la etapa en que Bielsa le colocaba en la banda derecha, y desde aquel preolímpico de Chile se ha mantenido en el mediocentro, su posición natural. Sería una apuesta interesante, aunque si analizamos un poco más llegan las dudas. El nivel de la Liga argentina ha caído en los últimos años y eso salta a la vista.
Cagna y Palermo se fueron de nuestra Liga con el fracaso por bandera y son líderes de Boca Juniors. El fútbol argentino engaña, porque más allá de una pasión conmovedora los partidos han bajado de nivel de forma alarmante. Es un fútbol difícil, pero también deficiente. No es tan lento como hace unos años pero sigue lejos del ritmo del fútbol europeo, lo que Bielsa y sus ayudantes han llamado siempre ritmo internacional. De las dos últimas generaciones muy pocos rindieron de repente. Riquelme necesitó un proceso de adaptación y del poderoso Barcelona terminó en un equipo de clase media como el Villarreal. Saviola tuvo que emigrar a Mónaco, e incluso Maxi Rodríguez tardó muchos meses en empezar a funcionar. Las generaciones anteriores sí venían de una Liga argentina más competitiva. El problema no es Mascherano, sino la urgencia con la que debe adaptarse. El Real Madrid necesita colocarle titular nada más bajarle del avión, y eso puede ser muy peligroso.




