¿Por qué no juegan los jueves?

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El Madrid hizo célebre entre los años 50 y 60 una bendita tradición: los partidillos de los jueves. Aprovechando el paso por la capital de los equipos que se desplazaban por la península (en aquellos tiempos los viajes duraban varios días) y que no existían cambios, se organizaban unos bolos cuyo fin era rodar a los lesionados y dar una oportunidad a los eternos suplentes para que pudieran reivindicar su valía. Rescato un Madrid-Sochaux (4-10-56), partido que sirvió para presentar en sociedad a Raymond Kopa. Santisteban y Antonio Ruiz, dos chavales del filial, jugaron de volantes. Un doble pivote a la vieja usanza. Se salieron, el Madrid ganó ¡14-1! y los dos subieron definitivamente al primer equipo. Tres años más tarde, el Manchester United era el ilustre visitante de los jueves, el partido acabó 6-5 (¡qué tiempos!) y Manolín Bueno firmó cinco goles con una actuación memorable. Viene a cuento este repaso jurásico para pedirle al club que recupere esta gran iniciativa.
Aprovechando estos tediosos parones de las selecciones, sería magnífico ver esta tarde en el Bernabéu un Madrid-Liverpool, for example. Ahí jugarían los cracks que se han quedado en casa (Zidane, Figo, Morientes, Helguera o Guti) y se les podría combinar con la sangre joven de esos talentos del Castilla (llamado Madrid B) como Javi García, Jurado, Jotha, Soldado o Arbeloa. Así se foguearían los chicos, se curtirían junto a los grandes y la afición tendría una excusa para saciar la espera con fútbol de verdad. El martes hay un Madrid-Alcorcón para que Woodgate estrene su cuentakilómetros. Bolo necesario. Pero que no sea una excepción. Hasta las televisiones se volcarían. Florentino, piénselo.



