Yo digo Pedro P. San Martín

La solución es tocar y pensar más rápido

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Es verdad que el Real Madrid no ha jugado rápido en los últimos años, como dijo García Remón en Telemadrid el domingo. Pero también lo es que nunca ha jugado tan inmóvil y tan impreciso. Es un equipo estático, anclado de piernas en la hierba. Unas veces por mala elección de jugada y otras por no tocar de primeras, la realidad es que los blancos son incapaces de trenzar una jugada con sorpresa. La fantasía ha muerto en los últimos partidos (quizás desde el final de la anterior campaña) y hace tiempo que no aparece la genialidad eléctrica de una larga jugada al primer toque con llegada y gol. Dos o tres veces se ha visto, para ser justos, en el periplo de Camacho. Ahí reside la razón del encefalograma plano que presenta el Madrid, donde es tan importante la falta de velocidad como lo es la ausencia del toque rápido y del desmarque.

Pero el Madrid está enfermo por desconfiar en sus posibilidades. El balón quema, siempre se recibe de espaldas, nadie gana una pelea al sprint, no se termina una triangulación y la sensación de estar desfondados seguro que les invade más por efecto psicológico que físico. Al Madrid le hace falta sentir las piernas, pisar con autoridad, mantener la posesión del balón hasta enredar al contrario haciéndole correr, afianzar las distancias en defensa y llegar el área contraria con fe. Si hay o no plantilla para conseguirlo es otro debate. Lo importante esta noche, con la visita del Roma, es transmitir al decepcionado público del Bernabéu que hay un principio de intenciones para mejorar. García Remón se machaca para concienciar a sus hombres de que pueden volver a ser temibles. No hace falta velocidad de piernas, basta con tener velocidad mental.

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