Los tenistas no quieren Madrid
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La gestión de Agustín Puyol al frente de la Federación Española de Tenis está siendo impecable. Bajo su mandato, España va a jugar su tercera final de la Copa Davis, competición que es de su responsabilidad, no así los torneos de la ATP, en los que los jugadores tienen mayores intereses. Puyol ha sabido manejar con acierto las crisis en la Davis, que han sido enormes. Desde la destitución de Santana como capitán del equipo, a la renuncia de los mejores tenistas a jugar determinadas eliminatorias. Por todo ello, Puyol se merece un gran margen de confianza a la hora de elegir la sede de la final. Y, sobre todo, porque siempre ha acertado. España lleva cinco años sin perder una eliminatoria en casa.
Llega ahora otra final en casa y todos queremos ganarla. Puyol dice que elegirá el mejor lugar, en consulta con todo el equipo, y hay que creerle. Él prefiere, y los jugadores también, Barcelona. Porque es ciudad talismán y porque se encuentra a nivel del mar. Esto descartaría a Madrid, que va a pujar con más fuerza que nunca para añadir créditos a su candidatura olímpica. Madrid está a 650 metros y esa altitud supone incrementar la velocidad de la bola un 1%, todo lo contrario de lo que desean nuestros jugadores. Tan mínimo porcentaje, que se puede solucionar haciendo más lenta la pista, no debería ser obstáculo en una puja sin prejuicios, pero los hay. Y eso es lo que debería evitar Puyol.




