La cena fue como un funeral

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La cena rojiblanca después del partido ante el Levante parecía un funeral. El Atlético se quedó a dormir en Valencia tras el encuentro liguero y hubo pocas ganas para las bromas. El equipo rojiblanco acababa de perder su primer partido del campeonato y las caras de los jugadores denotaban tristeza. Y eso es lo que pretenden los integrantes de la plantilla y cuerpo técnico rojiblanco. Que duela la derrota. Algo que, incomprensible y lamentablemente, no siempre sucede en profesionales del calibre de los que estamos hablando. Esa es la impronta que quiere implantar Ferrando en el grupo que maneja: gente que se sienta mal por haber dejado escapar tres puntos que en un principio se presumía podrían viajar a Madrid. El Atlético no jugó bien, pero la actitud sí fue buena. La derrota vale para comprobar que faltan muchas cosas por mejorar.
Ferrando alineó dos puntas y la impresión generalizada es que el equipo está más formado, más homogéneo y más complicado de doblegar cuando juega con un sólo delantero arriba. El técnico quiso apostar por un sistema más ofensivo, pero no le dio resultado. En los segundos tiempos frente a Albacete y Barcelona, sí, pero no siempre pasará lo mismo. Ferrando, en cuanto pueda, volverá a apostar por la forma de jugar que más le agrada. Otro apunte: frente al Barcelona Daudén Ibáñez no ayudó mucho y ante el Levante Pérez Lasa pitó un más que dudoso penalti. Apenas nadie ha levantado la voz. Parece que el Atlético no empieza con buena suerte en lo referente a la labor de los colegiados. Espera el Villarreal. Nadie habla de revancha, aunque todos tienen la espina clavada de la Intertoto, el primero duro golpe del año. El segundo fue en Valencia.



