Yo digo Manuel Esteban

El Atlético no olvidará a Schuster

Manolete
Redacción de AS
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Schuster nos hizo disfrutar a los atléticos de unos momentos que siempre se llevan en el Calderón. La final de Copa que se ganó al Real Madrid en el Bernabéu en el 92 fue inolvidable. Su golazo a Buyo por la escuadra en saque de falta y posterior celebración buscando el banquillo blanco fue maravillosa. Su alegría en la vuelta que dieron al feudo madridista con la Copa, un deleite para los ojos. Con Schuster en el centro del campo el Calderón vivió jornadas inolvidables. Sus pases de 40 metros a Futre no se han vuelto a ver en el Manzanares en muchos años. Desde su marcha, el Atlético comenzó un largo peregrinar a la caza y captura de un director de orquesta que ahora parece encontrar en la figura de Luccin. El alemán llegó de la mano de Jesús Gil y su hijo Miguel Ángel a vestirse de rojiblanco y se identificó enseguida con la manera de vivir atlética.

Incluso a nadie le debe extrañar que Schuster tarde o temprano pase por el banquillo del Atlético. Es uno de sus grandes retos y esta posibilidad provocó un enfrentamiento gordo entre Luis y los jefes atléticos. Pese a ser figura también en el Real Madrid y el Barcelona, el Atlético le ha dejado huella, ya que en pocos sitios han elogiado tanto sus pases milimétricos que valían una entrada al campo. Ahora Schuster sigue su etapa de aprendizaje en el Levante. Ya lo enseñó en el Xerez y es su apuesta por un fútbol ofensivo. Siempre le gusta el espectáculo y pensar en la grada. Seguro que conoce mejor que nadie los puntos débiles de los rojiblancos y sabrá el mejor antídoto para evitar su fútbol de toque. Schuster está llamado a ser gente importante como entrenador, ya que como futbolista ha sido uno de los galácticos que uno guarda en cromos.

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