La charla de Ferrando con Torres
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A Ferrando los problemas le duran un suspiro. Le gusta hablar a la cara y evitar que una estupidez se convierta en una montaña. Ayer estuvo charlando, como hace de manera habitual, con Fernando Torres y cada día está más entusiasmado con el Niño. Ya en la pretemporada le explicó que debía explotar más su punta de velocidad y su calidad en los metros finales. La sintonía es perfecta y la estrella atlética no está preocupada de si tiene o no compañía en la delantera. Si fuera un contestatario ya el año pasado le hubiera puesto las peras al cuarto a Manzano por no dejarle más a menudo a Nikolaidis.
La propia plantilla ya sabe cómo se las gasta el jefe. No se ha cortado a la hora de defender a su gente ante las alturas como sucedió con Javi Moreno. Ha defendido hasta última hora sus peticiones de fichajes y por eso ha logrado a Pablo Ibáñez y al final no llegó Kamara. Siempre ha ido con su verdad por delante y por eso ha logrado que el presidente Enrique Cerezo vuelva a recuperar la ilusión que había perdido tras el doblete y si hace falta se buscan euros debajo de las piedras para acudir al mercado invernal. Ferrando es el más bromista de todos, su ayudante Bastón ha sido una de sus víctimas preferidas, y sabe motivar a la gente de forma especial como sucedió con Musampa a la hora de lanzar los penaltis en el trofeo Hellboy. En los despachos del Calderón saben que está prohibido entrar en el vestuario y que su contacto con los jugadores se tiene que limitar a las jornadas de convivencia. Hasta es plausible que el míster hable con claridad cuando se baja el listón, ya que sabe que su gente no tiene límites.




