La valentía que pedía el Calderón
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Ferrando no se corta un pelo. Parece un rojiblanco de toda la vida. Por el Calderón ya estamos cansados de ocho años de penurias y de plantear los encuentros en función de la grandeza del adversario. Los tiempos han cambiado y nos gusta presumir de Fernando Torres, Ibagaza, Luccin, Perea o Pablo Ibáñez. Si funcionan como deben, su entrenador sabe que Ronaldinho, Etoo y compañía lo van a pasar muy mal el domingo. Nada de regalar terreno ni pelota. El planteamiento será sencillo. Duelo de pegadores y el más listo en los metros finales se quedará con los tres puntos. Vale ya de lamentaciones. Es el momento de llevar la cabeza bien alta y si al final tienes que morder el polvo, lo mínimo que se pide es que en la resaca siempre se tengan presentes aquella jugada o momentos puntuales en los que el Barcelona está al borde del abismo.
Hacía tiempo que las aguas no estaban tan tranquilas y hasta el Consejo acepta sin rechistar los planteamientos de Ferrando. Si los resultados son positivos, que a nadie le extrañe que se haga un esfuerzo en diciembre para intentar traer a un pelotero de entidad para la banda derecha. No se van a reparar en gastos a la hora de atender las peticiones deportivas. Cerezo y Gil Marín se están esforzando para conseguir una estabilidad desconocida en esta entidad. Incluso hoy o mañana el consejero delegado tiene la intención de reunirse con los capitanes para cerrar el apartado de las primas, que se pagarán si hay títulos o como mínimo se consigue la clasificación para Europa el año que viene. La memoria me falla cuando intento acordarme de una comunión clara entre técnicos y jugadores para asumir que por encima de su vedetismo existe el bien del Atlético.




