Yo digo Pedro P. San Martín

Hay razones para creer en Ferrando

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César Ferrando es, sobre todo, un hombre sensato. También prudente, observador y tiene los valores del fútbol meridianamente claros. Es el clásico entrenador que antes fue jugador y conoce el idioma del futbolista. Sabe abrir la mano izquierda a la vez que empuña el bastón de mando con la derecha sin temblarle el pulso. Nos lo explicó muy clarito con dos ejemplos en una deliciosa comida. Soy el tipo más bromista del club. Atranco puertas con sillones, con extintores o cambio la ropa de los armarios... Pero luego nos muestra la otra cara: Le dije a uno de mis jugadores en Villarreal que ni se le ocurriera señalarme o mirarme cuando hacía gestos en el campo. A mí no me rechista un futbolista cuando doy una orden.

Ferrando ha aterrizado en el Atlético por la pista correcta, sorteando con fortuna, de momento, ciertas tormentas de despacho. Y se siente fuerte, al menos lo aparenta. Ha conseguido renovar la plantilla con astucia a bajo precio y ha dado un vuelco al modelo de juego porque el vestuario cree en su entrenador. En el Calderón se juega al fútbol, la afición lo ha sabido ver y al míster se le ponen los pelos como escarpias, nos dice emocionado, cuando la grada corea ¡Atleti, Atleti! Ferrando no es mediático ni estridente. Pero tiene en la cabeza planes impactantes para dar al Atlético un aire renovado y una grandeza que en los últimos años se había difuminado. Hay sobradas razones para creer que este entrenador enderezará la nave rojiblanca aplicando el sentido común y dos pizcas de disciplina. De momento ya puede colgarse una medalla: tiene a la afición ilusionada.

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