Fue bonito mientras duró
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La TVSH de Albania ofreció el partido como un gran acotnecimiento, y ésa es la primera lectura de la caída griega. Con una gigantesca pancarta en la que se leía Esto no es Portugal acogió la caliente hinchada albanesa a los griegos, que empezaron a morir de éxito cuando ganaron la Eurocopa. Ahora todos los rivales juegan contra ellos el partido de su vida, algo que no podrá soportar una selección del montón. Ésa es la realidad y Grecia se dio cuenta el sábado en Tirana. Salió nerviosa y superada por un ambiente de encerrona. Rehhagel jugó con tres centrales, dejó a Tsiartas en el banquillo y a los diez minutos ya perdía 2-0. El primero lo regaló Katsouranis, con un pase a la cabeza del albanés Murati. En el segundo, el veterano portero Nikopolidis fue incapaz de reaccionar ante un disparo centrado de Adrian Aliaj.
Cuando Rehaggel metió a Giannakopoulos y Tsiartas los griegos tenían delante un muro imposible de derribar. Apareció la impotencia de Basinas, Zagorakis y Karagounis, la poca movilidad de Charisteas y la escasez de ideas de Vryzas. Basta que Grecia juegue un poco por debajo de su nivel para que cualquiera la zarandee. Le pasó en Tirana y le puede pasar ante Dinamarca, Turquía o la Georgia de Giresse. El campeón cayó sepultado por su historia reciente. Grecia no está preparada para asumir un reto así. Fue bonito mientras duró, pensarán los griegos.




