Una Vuelta imprevisible
Comienza una Vuelta cuyo desenlace se presume más incierto que nunca. Siempre ha resultado difícil hacer un vaticinio sobre una carrera que dura tres semanas, pero si encima esta Vuelta se celebra, por primera vez, bajo los efectos de tolerancia cero en el doping, lo que pueda pasar es una incógnita. En los Juegos Olímpicos ya hubo sorpresas en ese sentido, cuyas consecuencias cabe achacar a los efectos de esa tolerancia cero.
De otra manera no se puede entender que ni uno solo de cuantos campeones y subcampeones del mundo tenemos en deportes y modalidades de resistencia lograra subir al podio en Atenas. Todos nuestros olímpicos pasaron controles antes de competir y estaban limpios, lo cual es de celebrar.
Noticias relacionadas
Ahora salen los ciclistas en nuestra Vuelta y también todos van limpios. Fenomenal. Si es así, cualquier cosa puede suceder. En cuanto pasen los días, se ascienda a las cumbres y el cansancio se vaya acumulando, las diferencias pueden ser enormes, porque el organismo tiene un límite. Unos más que otros, como siempre ha ocurrido.
Lo que no era normal era lo del ciclismo moderno, en el que todos iban bien. Unos un poquito mejor que otros, pero poca cosa. La farmacopea hacía iguales a todos. Ahora veremos si sigue viajando en el pelotón o no, porque esta vez parece que nos hemos tomado la cosa un poquito más en serio. Aunque lo mismo ocurre lo que en los Juegos: que sólo pillan a los de siempre. Los listos nunca dan.




