El ciclismo espera promotores
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Tres deportes de los considerados minoritarios se han despedido de Atenas con unas soberbias perspectivas de futuro. Uno es el ciclismo en pista. Una modalidad que consigue cuatro medallas en los Juegos Olímpicos está llamada al éxito a poco que se lo proponga. El ciclismo en pista no es, por otra parte, nada extraño. En los años 60 dejó un excelente caldo de cultivo, pues aún son muchos los aficionados que recuerdan aquellas noches, y días, en el velódromo del Palacio de los Deportes de Madrid, y cuya prueba reina eran los Seis Días. Se los dejó morir y hasta hoy. Ahora, con especialistas como jamás los hemos tenido, es el momento idóneo para que los promotores recuperen el gran espectáculo del ciclismo en pista.
Los otros dos deportes que, a poco que espabilen federativos, directivos o promotores, van a ir hacia arriba son la gimnasia y la natación sincronizada. Sus audiencias ya las quisieran para sí los demás deportes. En los Juegos no bajaban de los dos millones de telespectadores. Y ya no era cuestión de si ganábamos medalla o no, pues es algo que nunca podremos apreciar directamente, sino que su estética engancha en televisión. Los ejercicios de la gimnasia y la sincronizada buscan la excelencia y eso es algo que no pasa desapercibido. Son dos deportes que están en condiciones de organizar exhibiciones con gran audiencia en televisión, lo que asegura patrocinadores y dinero. Y a más medios, mayores éxitos.




