Yo digo Juan Mora

El mediofondista que ganó a los fondistas

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Bekele es el plusmarquista mundial de los 5.000 metros y Kipchoge, el campeón del mundo. Ambos corrieron ayer la final olímpica y El Guerrouj les robó la cartera. ¿Cómo pueden perder los dos mejores especialistas del momento ante un corredor de 1.500, por muy bueno que lo sea también de 5.000? Por la táctica. Más bien por la mala táctica de los dos favoritos. El Guerruj se limitó a esperar para ver qué hacían, y lo que hicieron fue llevarle en volandas hacia la victoria, porque no le desgastaron.

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El Guerrouj es el mejor corredor de 1.500 que haya existido jamás. En los últimos nueve años ha disputado 76 carreras y ha ganado 72. De las ocho mejores marcas de todos los tiempos él tiene siete. Ha corrido 32 veces en menos de 3:30 minutos. Está acostumbrado a correr a un ritmo de 2:17 minutos el kilómetro. Si se le lleva en una carrera de 5.000 metros a 2: 39 el kilómetro, el ritmo le resulta comodísimo. Nunca se descuelga, por tanto, del grupo de cabeza y cuando llega el sprint, como es el más rápido, gana.

La carrera de ayer no fue, además, de 5.000 metros. Como mucho, de 4.000. El primer kilómetro se cubrió a 2:58 minutos, que es ritmo de maratón. Fue un kilómetro de calentamiento. Los tres siguientes, a 2:38, 2:35 y 2:37, ritmo que están casi al alcance de los tres españoles que fueron eliminados. Y el último, éste ya sí, a 2:26, que es ritmo de ataque serio. Más como El Guerrouj llegaba con el depósito aún lleno de gasolina, ganó. Hace un año, en los Mundiales de París, no pudo. Fue 22 segundos más rápida que la de ayer.

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