Yo digo Martín Tello

Mucho, ¿mitad de nada?

Martín Tello
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Entre grito y grito de alegría (siempre desahoga mucho abatir al tirano, y Yugoslavia lo ha sido casi siempre en baloncesto) detengámonos un momento a recapitular. Llevamos cuatro de cuatro, hemos pasado por encima de China, Argentina, Serbia e Italia, es decir, los campeones asiático, suramericano y mundial, con el ogro azzurro de propina. Somos líderes invictos en el grupo, acumulamos asombro y elogios. Y, sin embargo... Todo lo conseguido, que es mucho, que parece mucho, puede ser la mitad de nada, el prólogo del fracaso. Porque estamos, simplemente, a mitad de camino, y de los cuatro partidos que faltan hay uno intrascendente (mañana, ante Nueva Zelanda) y tres dramáticos, sin margen de error. Bastaría fallar en el cruce de cuartos de final para quedar fuera de los seis primeros puestos, aunque se hubiera ganado todo lo anterior.

Esta posibilidad nos enseña dos cosas. Primera: que el sistema de competición no es del todo justo, admite mejoras. Segundo: que el precio del oro en unos Juegos Olímpicos, es altísimo. Nadie, absolutamente nadie, podrá discutir los méritos y hasta la fortuna del campeón, porque habrá superado pruebas hercúleas. Lo curioso es que la FIBA ya tiene un sistema de juego más razonable y lo ha implantado este mismo verano en el Europeo cadete. Primera fase: cuatro grupos de cuatro equipos; segunda fase (cuartos de final): dos grupos de cuatro equipos; a continuación, semifinales (A1-B2, A2-B1) y final. Menos trascendencia para una noche amarga. Recordemos, como ejemplo de balance discutible, que en el Mundial de Indianápolis 2002, España (7 victorias, 2 derrotas) acabó quinta, por detrás de Nueva Zelanda (4 ganados, 5 perdidos). Así de extraño.

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