Florentino nunca pierde la paciencia
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Vieira en el desayuno, en el gazpacho y en el chiringuito. Lo leíamos en AS mientras retomábamos fuerzas en la playa: Vieira casi, cerca, a punto, falta poco... ha sido el julio de Vieira, una locura de información que a veces obligaba a pensar en una operación imposible. Hay nombres que son ya como de la familia. David Dein me suena a tío carnal de la Gran Breta Wenger no es entrenador del Arsenal, es un primo que tenemos trabajando fuera y al que conocemos de toda la vida... A veces estos fichajes se ponen tan cuesta arriba que empiezan a hartar. Pero al final llegó la luz porque hay alguien que no pierde la paciencia: Florentino Pérez. No sé si juega al póker, pero lo haría divinamente. El presidente ha traído de cabeza a todo el mundo con sus faroles, apuestas y filtraciones. En realidad sólo él sabía que Vieira sería del Madrid sí o sí.
Hace tres veranos, en Puerto Portals (punto de atraque mallorquín del Pitina II, ex yate de Florentino) el presidente me dijo: Con Vieira en el centro del campo, el Madrid sería perfecto. Por entonces los nombres de Beckham y Ronie ni se presuponían. Ahora, con un equipo superlativo bajo las órdenes de Camacho, la incorporación del junco francés supone un paso cualitativo sensacional para redondear el círculo. Vieira, entre otras cuestiones mayores, romperá el molde de un Madrid enanito, entiéndanme, con sus imperiales 193 centímetros que valen para defender en el área por arriba y para marcar goles de cabeza, que buena falta hacen. Camacho sabía lo que pedía a Florentino cuando le dijo escuetamente: Tráigame a Vieira, es el mejor en su puesto. Para entendernos, es un Makelele, pero diez veces mejor. Al tiempo.



