Yo Digo Juan Mora

Múnich 1972. Horror en la villa olímpica

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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El 5 de septiembre de 1972, ocho terroristas palestinos penetraron en la villa olímpica, asesinaron a dos miembros del equipo israelí, secuestraron a nueve y antes de que llegaran a huir se produjo una matanza ante la intervención de la policía. Septiembre Negro había sembrado el horror en los Juegos de Múnich, a los que Madrid había presentado su candidatura. Los Juegos habían quedado heridos de muerte. Las competiciones se suspendieron de inmediato. Al día siguiente tampoco hubo. Quedaban cinco días para la clausura y no tenía sentido seguir adelante. Pero Avery Brundage, presidente del COI, fue rotundo: Los Juegos deben continuar. A las 36 horas de la tragedia, los Juegos se reanudaron.

Mark Spitz ya había logrado para entonces sus siete medallas de oro y otros tantos récords mundiales. No así Rodríguez Cal, a quien aún le faltaba disputar los combates por la medalla. Perdió la de plata, pero ganó la de bronce. Abría así lo que ya sería una continua presencia de España en el medallero de las siguientes ediciones. Huélamo también ganó una medalla en ciclismo, pero se la quitaron por dar positivo en los todavía incipientes controles antidoping. En esos Juegos los deportistas de la RDA destacaron tanto que fueron terceros en el medallero. Con el tiempo se supo que su país practicaba un avanzadísimo doping de Estado, capaz de burlar los controles. Todos aquellos éxitos quedan ahora en entredicho.

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