Melbourne1956. Australia no puso la cosa fácil
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El movimiento olímpico dio un paso hacia su universalización al celebrarse la edición de 1956 en Melbourne. Los Juegos iniciaron así su alternancia de continentes, norma no escrita, pero la realidad es que a partir de ahí ninguno ha celebrado dos ediciones consecutivas. La secuencia que han seguido desde entonces es la siguiente: Australia-Europa-Asia-América-Europa-América-Europa-América-Asia-Europa-América-Australia. Los próximos de Atenas serán en Europa y los siguientes de Pekín en Asia, por lo que en 2012 podrán regresar a Europa y si no los organizara Madrid, ya tendría que esperar a 2020. Vaya esto por delante ante la ilusión que ha generado la posibilidad de volver a tener una capital olímpica.
La celebración de los Juegos en Melbourne no significó, ni mucho menos, un éxito. Australia quedaba muy lejos y las competiciones fueron, además, en noviembre y diciembre. Las pruebas de hípica se celebraron meses antes, en Suecia, por la cuarentena australiana. Hubo, además, un boicoteo ante la participación de la URSS, que había invadido Hungría, al que se sumó España. Demasiados obstáculos como para que la participación no se resintiera. Bajó a 3.314 deportistas, 1.641 menos que en Helsinki. Una de las pocas figuras fue el húngaro Laszlo Papp, primer púgil en ganar tres oros seguidos, aunque en España se le conoció más que por aquella gesta, por su feroz combate, ya como profesional, ante Folledo en 1963.




