Yo Digo Juan Mora

Helsinki 1952. Las victorias más emotivas

Juan Mora
Importado de Hercules
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El olimpismo ya es imparable. Se rozan los 5.000 participantes, participan la Unión Soviética y la República Federal Alemana tras el nuevo orden geopolítico establecido, en el medallero aparecen los nombres de 43 países -España entre ellos, con la plata de Ángel León en tiro-, los deportistas estadounidenses y soviéticos se abrazan al término de las competiciones, Finlandia vive sus Juegos con entusiasmo de la mano de sus dos grandes atletas, Nurmi y Kolehmainen, últimos portadores de la antorcha. Su pasión por el atletismo de fondo se ve recompensada con las hazañas del checo Zatopek, ganador de los 5.000 metros, los 10.000 y la maratón, único hombre en la historia de este deporte que lo ha conseguido.

En Helsinki también se produjo otro hecho inédito: las mujeres compitieron contra los hombres en el concurso de doma y la danesa Lis Hartel, poliomelítica en su infancia, fue segunda. Más emotiva aún resultó la victoria del estadounidense Frank Havens en canoa. Su padre Bill había renunciado en 1924 a participar en los Juegos, porque le coincidieron con el nacimiento de Frank. Éste, 28 años más tarde, regresó con la medalla a la que había renunciado su padre, porque ese día tenía algo más importante que hacer. Otro campeón que dio un ejemplo de superación fue el húngaro Takacs. La explosión de una granada le hizo perder la mano derecha. Aprendió a tirar con la izquierda y en Helsinki sumó su segunda medalla de oro.

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