Yo digo Juan Mora

El hombre que humilló a Hitler

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Los Juegos a los que, por segunda vez aspiraba Barcelona -la primera fueron los de París de 1924- se fueron a Berlín, solicitados por la república de Weimar, no por el Tercer Reich que se hizo con el poder un año después de la concesión. Fue entonces cuando Hitler se encontró con una magnífica ocasión para comenzar a dar rienda suelta a su locura. Los Juegos ya eran un acontecimiento mundial -fueron los primeros en tener señal de TV- y vio en ellos el mejor escaparate posible para demostrar la superioridad de la raza aria. Alemania, sí, pasó de 10 oros a 33 y encabezó el medallero, pero Hitler no pudo evitar que el reconocimiento mundial fuera para Jesse Owens, un hijo de colonos y nieto de esclavos. africanos.

A Hitler nadie le advirtió de la presencia de Owens, por lo que tampoco sabía que este atleta llegaba a Berlín precedido de un palmarés que le convertía en favorito indiscutible. En Berlín no hizo sino ratificar el poderío que ya había demostrado el año anterior cuando, en el espacio de 45 minutos, estableció cinco récords del mundo e igualó un sexto. El de longitud fue tan sensacional (8,13), que duró 25 años. Owens no tenía rival en 100 y 200 metros ni en longitud; su explosividad era también fundamental para los relevos. No le costó esfuerzo colgarse medalla tras medalla, hasta cuatro, sin que Hitler lo resistiera. Abandonó el estadio antes de que acabara la longitud y Owens fue aclamado por la multitud héroe de los Juegos.

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