Sobre el particular de Naybet (I)
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Nueva pretemporada, viejos problemas. Si uno relee los periódicos de hace un año, se encuentra con Irureta pidiendo que se resuelva lo de Makaay para preparar el encuentro de la previa de Champions sin distracciones, a Makaay esperando que el Deportivo mueva ficha y al club guardando un silencio desconcertante para al entrenador, la plantilla y los aficionados. Pues verán, lo de Naybet es más de lo mismo. Irureta, que algún día se cansará de que le hagan menos caso que al portero suplente del Bayern de Múnich, sigue sin contar con el mejor ambiente para preparar un partido de la previa. Que si un cruce de declaraciones por aquí, que si una mala cara por allí...
Eso sin contar con los 30 jugadores que hay en Vilalba. Por mucho que Lendoiro diga en las ruedas de prensa que no sabemos contar. 30. Tres decenas. Dos docenas y media. Con sus transferibles, sus descartes y sus estrellas. 30. Naybet, digan lo que digan, y quien lo diga, está más pallá que pacá. Su carta de libertad le cuesta perdonar el pellizquito que se le adeuda y aquí paz y después gloria. Pero esto se sabía en junio, cuando Jabo le abrió la puerta y el club sondeó el mercado. Un mes y medio después, Lequi espera una llamada para cerrar un problema que nunca debió serlo por el bien de Irureta, del jugador y, sobre todo, del Deportivo.



