Nace el meteoro de Milwaukee
Los juegos: Saint Louis1904
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Los Juegos tenían que haberse celebrado en Chicago, pero la intervención del presidente Roosevelt resultó definitiva. Saint Louis, como París cuatro años antes, organizaba la Expo y necesitaba acontecimientos. Las competiciones se desperdigaron, de nuevo, durante cinco meses, y la organización, siguiendo los gustos del país, introdujo como nuevos deportes el baloncesto y el boxeo. En el atletismo apareció el primer mito de la velocidad: Archie Hahn, el meteoro de Milwaukee, que ganó los 60 metros, los 100 y los 200, éstos con una marca tan sensacional, 21,6, que hasta que no llegó un tal Jesse Owens, 28 años más tarde, ningún campeón olímpico logró el título en las siguientes ediciones con un registro inferior.
Fue también en el atletismo donde se produjo la primera participación africana en unos Juegos. Aquella presencia, circunstancial por otra parte, quedó como un hecho deleznable. La Expo había incluido unas jornadas antropomórficas, en las que unos miembros de la tribu tswana realizaban una exhibición sobre la guerra de los boers, y a dos de ellos, Len Tau y Jan Mashiani, les hizo correr la maratón. La victoria, sin embargo, no fue para ellos. Había corredores mejor preparados para afrontar el esfuerzo, y también más tramposos, porque los jueces descalificaron al vencedor, Fred Lorz, tras descubrir que había realizado parte del trayecto subido en uno de los pocos coches de la época y que había seguido la carrera.




