Yo digo Pedro P. San Martín

Un diablo con sonrisa de ángel

Actualizado a

Noticias relacionadas

Hemos recibido a Walter Samuel en AS. Les diré que me pareció un tipo dulce. Créanme. Media mirada caída, verbo suave, peinadito a la última y ojos azules de actor de cine. No asomaba por ninguna parte esa cara de central que dice el gran Goyo Benito. Si acaso en la barba dejada crecer cuatro días, por aquello de intimidar. Pero no me engaña. He visto a muchos como él: diablos con cara de ángel. Hombres de doble personalidad, como Solskjaer, como Zidane, capaces de no hablar por no pecar en una mesa redonda, pero fieras exaltadas con el balón de por medio. No me engañas, Samuel, se lo dije. Detrás de esa sonrisa de niño bueno hay un futbolista determinante. De aquellos que ponen en la chapita de la publicidad al delantero que intenta burlarles.

No es que aconseje desde aquí el exterminio del delantero. Entiéndanme. Lo que sí urge en el Madrid es que imponga orden alguien con esos ojitos azules, tan mediáticos para la foto, pero que diga en defensa aquello de aquí estoy yo y se acabó la chusma. Samuel lo va a hacer. Viene del calcio, donde nadie regala nada en las áreas. Es argentino, canchero, subterráneo y de sangre muy caliente. Ya vimos cómo le quitó la camiseta a Ronaldo hace poco jugando contra Brasil (No sé ni cómo lo hice. Ni me di cuenta, nos dijo ayer). Era hora de que apareciera un Samuel en este proyecto desequilibrado por el efecto de la ceguera Galáctica. El Madrid vivirá mejor, Casillas envejecerá menos deprisa y Camacho tendrá pocos sofocos. A mí no me engaña El Muro. Detrás de esa sonrisa y de esa timidez hay un pedazo de central.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados