Brückner y las tres generaciones
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No es fácil precisar cuándo comenzó la revolución checa, pero desde luego empezó a explotar con aquel gol de Nedved a Italia en la Eurocopa 96. Aquel equipo se repuso de una derrota inicial ante Alemania y llegó a la final con buen fútbol. Con el ejemplo de aquel Pavel Nedved y también de Poborsky, Berger, Bejbl, Latal o Kuka fueron creciendo los jóvenes que hoy completan un gran equipo. El portero Cech, Ujfalusi, Jiranek, Jankulovski, Grygera, Heinz o Milan Baros son los estandartes de la selección checa Sub-21 que llegó a la final de la Eurocopa en el 2000 y ganó la del 2002.
Sólo se necesitó un técnico inteligente como Karel Bruckner para que no se notase el cambio generacional. Esta selección checa une la base del 96 con Poborsky y Nedved, los que se incorporaron poco después como Rosicky y Koller, y los más jóvenes, con Baros a la cabeza. Tres generaciones de futbolistas y un repertorio completísimo. Salvo un centro de la defensa sólo regular, los checos tienen un primer espada en todo. Un gran portero, un lateral zurdo potente y atrevido como Jankulovski, un mediocentro inteligente y con mando como Galasek, talento puro en Rosicky, despliegue y liderazgo en Nedved, un extremo de verdad en Poborsky, un tanque de área que además sabe jugar como Koller y un delantero fresco y enrachado como Baros. Que lo disfruten.




