Si nos tomáramos en serio la Superliga
Nuestros atletas andan compitiendo este fin de semana en dos frentes: los hombres en Turquía por el ascenso a la Superliga, y las mujeres en Polonia por mantener la categoría. Los primeros tienen al alcance su objetivo, mientras que las segundas lo tienen más difícil. Esta Superliga, antes Copa de Europa, es complicada. Es complicada, porque llega recién iniciada la temporada, cuando los atletas están todavía cogiendo la forma para el verano. Y como todos los veranos hay algo, ya sean Juegos Olímpicos, Mundiales o Europeos, la Superliga nunca figura entre las prioridades de nadie. Pero como es igual para todos, no cabe quejarse.
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Es una pena, porque si la tomáramos en serio la ganábamos. El año pasado, cuando descendimos en hombres, a poco que todos nuestros participantes hubiesen realizado en la Superliga sus mejores marcas de la temporada, hubieran quedado campeones con 111 puntos, tres más que Francia, la ganadora. Pero como corrieron un minuto y medio más de lo que son capaces y saltaron o lanzaron 17 metros menos de lo que luego hicieron en el verano, pues quedamos séptimos con 80 puntos y descendimos. Sólo Manuel Martínez consiguió en la Superliga su mejor marca del año, y bien que lo pagó luego, con una pobre actuación en los Mundiales.
Claro, que si todos nuestros rivales también compitieran al máximo, tampoco ganaríamos, mas en el deporte se trata de aprovechar el momento de debilidad del contrario para derrotarle. En chicas, por el contrario, sabemos que nunca ganaremos, pues el año pasado, con una hipotética actuación óptima, hubieran pasado de quintas a terceras, empatadas con las alemanas y a un punto de las francesas. Pero como las rusas son inalcanzables aún compitiendo a medio gas, ganar la Superliga femenina es misión imposible. En cambio en hombres, a poco que nos los propusiéramos, de equipo ascensor podíamos pasar a equipo campeón. Y no queremos.




