Codorniz tira a cañón
Noticias relacionadas
Un manojo de codornices retadoras se adentra en una marisma repleta de bocas de fuego, de 1.000 o más milímetros. Cañones de un calibre estremecedor, pero sin el arrojo de las codornices. Estas se acercan... a seis metros y medio del racimo de bocas de artillería. Y las codornices valientes, Estudiantes, empiezan a escupir fuego por esos piquitos. Y engarzan triples en filas de cinco. Y Nikola Loncar Arsenijevic, fiera codorniz serbia prohijada por el lobo Antic, picotea de tres en tres la coraza imperial. Hasta cinco veces. Decíamos ayer: Loncar contra la URSS. Mira por dónde...
No se crean que los cañones se quedan mudos. Cuando sienten los picotazos de nuestras codornices mutantes, las bocas de fuego del Barcelona, más de 10 metros de tiarrones puestos en fila a la misma vez, envuelven a las codornices guerrilleras en un cinturón de codazos, centímetros, tapones, impactos directos... fuego real. La rabia de un ogro capaz de operar al mismo tiempo con Fucka (2.15), Dueñas (2.21), Bodiroga (2.05), Femerling (2.13) y a veces Marc Gasol (2.13). De ellos son los rebotes (36-23), pero, ¿qué pueden hacer las torres del Barça cuando hasta 12 triples de las endemoniadas codornices traspasan la cortina de fuego? El Barça y sus cañones se fueron derretidos. Pero en el coto del Palau ya han puesto el menú de mañana: codorniz del Ramiro. Ahí las quiero yo ver.




