El día que sepan que las bicis corren...

En Pekín no hay carriles-bici, hay calles-bici. En las avenidas los coches circulan por en medio, luego hay un bulevar y a ambos lados están las calles-bici, tan anchas como las destinadas a los vehículos de motor. Los chinos descubrieron la bicicleta como medio de transporte y el día que se enteren de que corriendo con ella se ganan hasta 500 millones al año, borrarán de un plumazo las gestas de Merckx, Anquetil, Hinault e Indurain. Pasará más o menos como con los atletas kenianos, que utilizaban las piernas para ir al colegio y cuando supieron que con ellas también se podía competir, mandaron a hacer gárgaras al corredor blanco.
Noticias relacionadas
De siete millones de personas que usan la bicicleta en Pekín, y que serán cientos de millones en toda China, es de suponer que habrá más de un fenómeno. Bici tiene todo el mundo. El sueldo medio (16.000 pesetas) da para comprar una regular de 2.500. Con ella se pueden ir de punta a punta de la ciudad (20 km) en algo más de una hora. Podría ser menos, pero no. Aquí nadie va deprisa. La bici es para desplazarse despacito, no entienden que sea para correr. Por eso se da la paradoja de que el país con más bicis del mundo desconozca el ciclismo, y la razón por la cual China no lo ha incluido en el programa de la Universiada.
Lo que ha incluido, además de los deportes clásicos, son aquellos en los que arrasa, léase tenis de mesa. Así cada día se embolsa media docena de medallas y a los demás deja las migajas, de las que España aún no ha conseguido ninguna. Y no será porque no haya quien lo intente. Hay una chica, Paula Carballido, que nada a destajo. El viernes por la mañana hizo récord de España de 4x200 estilos, por la tarde se clasificó para la final que se celebró ayer, pero horas antes había nadado los 400 libres, y no se metió en la final por un pelo, que si no hubiera tenido que nadar dos finales en media hora. Por intentarlo que no quede.



