Racial desequilibrio

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Con racial desequilibrio, la selección de Javier Imbroda puede ser un equipo difícil de batir, pero a la vez, también con problemas para sacar adelante un partido sin fatigas. Sin fatigas y casi sin aleros... España perdió ayer con Croacia por el grave desacierto de su línea exterior. Carlos Jiménez, Paraíso y Lucio Angulo tienen buenas cualidades como jugadores de baloncesto, pero no precisamente los fundamentos ofensivos. A partir de ahí, todo lo que hagan Gasol (dobles figuras y 500 millones para el Barcelona) y Navarro llega con un grado extra de dificultad.

Noticias relacionadas

Hubo un momento, cuando Croacia había dado el tirón que luego sería definitivo, en el que la selección rozaba por debajo el 40 por ciento en tiros de campo, cuando los balcánicos se acercaban al 60 por ciento. Después, Gasol y, sobre todo, la alegría de Navarro, anularon por unos instantes la separación, pero, cuando más se necesitaba, Carlos Jiménez lanzó un triple dubitativo cuyo fallo dio al traste con las ilusiones.

No se gana a una selección como la croata ni a Eslovenia o Turquía, poniendo cara de velocidad, acelerando hasta el frenesí y mandando conceptos a paseo. Para que un equipo tan joven funcione, debe ser armónico, compensado y, además, ha de fluir mucho más en ataque. España, la España de Imbroda, es, por ahora, un racial desequilibrio, más Gasol, Navarro y un rebote con no demasiada anotación. Insuficiente para aspirar a grandes metas.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados