Cuando se nace en defensa...

Se muere en ataque. Un equipo que construye su juego desde la defensa, como España, tiene muy pocas opciones si no puede correr. Y eso, precisamente eso, fue lo que ayer le pasó al equipo de Imbroda ante una selección rusa muy superior por centímetros en cada emparejamiento. Pero esta misma Rusia, no se olvide, acaba de ser barrida por Yugoslavia y... por Suecia.
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España padece el problema del ataque posicional, agravado por el rodaje: si uno quiere atacar desde la defensa, en transiciones, y no puede rebotear, ni apenas pasar porque los larguísimos brazos y las zonas cambiantes (2-3, 1-2-2) del rival lo impiden, el resultado es un dominó de desaciertos. O, si se prefiere, 7 de 24 en triples.... y menos de 50 puntos , ya en minutos de amistosa basura.
Un tirador es Kudelin. Unos brazos como tentáculos de amebas, los de Andrei Kirilenko (ya firmado por los Utah Jazz) o los de Sergei Fetissov o Nikita Morgunov, ayer de paisano, también rumbo a la NBA. Imbroda intenta que España tenga en defensa el alcance y el rango de Rusia... pero sin la envergaltura ni la precisión en el tiro de los eslavos. Aquí llegan los problemas. Pero esto es sólo el prólogo: Eslovenia, con un quinteto inicial de lujo, que incluye al base nacionalizado Mc Donald (Maccabi) y tres hombres con ficha en la NBA, ya ha sido capaz de ganar a Turquía. Rusia apabulló a España en Sydney en una mañana inspirada de Chikalkin. Yugoslavia da miedo. Y esto es lo que espera a la joven España cuando se nace desde la defensa y sin ataque contra zona.



