MOTOGP | GP DE FRANCIA

Podio inédito en el agua: Petrucci, Álex Márquez y Pol

El italiano se convierte en el séptimo ganador de 2020, el novato se estrena en el podio y el de KTM repite. Quartararo se ahogó hasta el noveno y Mir 11º.

Locura colectiva en MotoGP una vez más. La aparición de la lluvia cinco minutos antes del inicio de la carrera del GP de Francia cambió el escenario previsto y dio paso a un podio inédito en la clase reina, por culpa del agua, cierto, pero también por los bemoles que le pusieron los tres primeros en la línea de meta: Danilo Petrucci, Álex Márquez y Pol Espargaró. Han leído bien, sí, Álex Márquez, no Marc Márquez, que sigue recuperándose en casa de la complicada lesión en su brazo derecho. Y es que el novato se ha estrenado en el podio de MotoGP con una extraodinaria remontada desde la 18ª plaza y, de no haberle taponado Andrea Dovzioso, podría haberle rematado incluso con la victoria, aunque esa fue para Petrux, que se convierte en el séptimo ganador diferente del año.

En seco el gran favorito era Fabio Quartararo, pero el gran héroe local se ahogó hasta la novena plaza, para tristeza de los 4.450 espectadores que tuvieron el privilegio de instalarse en las gradas del histórico circuito galo. Y pudo ser aún peor para el de Yamaha, porque en la última vuelta llegó a ser superado por Joan Mir, pero supo rehacerse para acabar delante del de Suzuki, al que también adelantó Maverick Viñales. Fue una preciosa batalla de última vuelta con olor a título, aunque en posiciones más retrasadas de la habituales.

Mir ya había adelantado que en agua no iba bien y en seco tampoco estaba para grandes algrías. Por eso su remontada sólo le sirvió esta vez para ganar tres posiciones, de la decimocuarta de la parrilla a la undécima. En todo caso, el balance es satisfactorio para él en clave de campeonato, porque sólo ha perdido dos puntos respecto a Quartararo, que sigue líder, ahora con 10 de ventaja sobre Mir, 18 sobre un Dovi que terminó cuarto y 19 sobre un desconcertante Maverick del que no se sabe bien qué esperar.

El que sí intentó una remontada histórica fue Álex Rins, que saliendo desde la decimosexta plaza llegó hasta la segunda, pero se fue al suelo a siete vueltas del final cuando se le veía capacitado para poder con Petrucci. Antes ya había podido con un Dovi al que pasaron a la vez en la frenada de la curva 9 Rins, por dentro, y Petrucci, por fuera. Y a Álex también le había venido bien la avería de Jack Miller cuando rodaba delante de él, porque era el piloto que más le estaba complicando la vida. Cada vez que el de Suzuki le pasaba, el de la Ducati satélite se la devolvía por aceleración. Al final, mala suerte tanto para uno como para otro, por avería y caída, en la curva 3.

El que no se cayó y remató su fantástica remontada desde la decimoctava plaza fue el pequeño de los Márquez. Tiene gracia que haya tenido que ser él quien le diera a Honda su primer podio de la temporada. En Misano 2 ya dio claras muestras de mejoría y en Le Mans ha dejado el sello con una de las carreras de su vida. De hecho, quedó la sensación de que con una o dos vueltas más hubiera podido con Petrux, pero al final fue el italiano el que venció con 1.273 de ventaja. A partir de aquí sólo puede ir a más.

En cuanto a Pol, que el año próximo ocupará el puesto de Álex en el box del Repsol Honda, salía octavo y estuvo en todo momento rondando las posiciones de podio, con los tres de Ducati que lideraron la carrera durante muchos momentos siempre en el horizonte. Su tercero no es extraño, porque ya subió al podio hace dos años con el asfalto mojado en Valencia, pero en Le Mans, además de mojado, estaba helado con sólo 14 grados, con lo que la caída era una amenaza constante para todos en todo momento y él supo librarse de maravilla a pesar de algún que otro trallazo de la moto naranja.

Los que sí se cayeron fueron Rossi, en la curva 2 de la primera vuelta, y tuvo suerte de que le golpearan con sus motos Mir y Maverick, y también Smith, Rabat, Morbidelli y Crutchlow.