MOTOGP | GP DE EMILIA ROMAGNA

Mir: "Voy perdiendo el respeto a pilotos que idolatraba"

La nueva sensación de MotoGP se muestra sin complejos en AS: "Márquez era el favorito, pero no podemos decir que hubiera ganado todo. En la primera ya se fue al suelo".

Joan Mir en la rueda de prensa de Misano.
Mirco Lazzari gp Getty Images

Conversación por vídeo llamada con Joan Mir desde el paddock del Marco Simoncelli de Misano. Transcurre tal como se le ve en la pista, a tumba abierta y sin complejos, que para algo es la nueva sensación de MotoGP.

—Hablando el otro día con paisanos suyos de Mallorca les dije que con Mir ha nacido una estrella. ¿Está de acuerdo y qué se siente al oír algo así?

—No, no estoy de acuerdo. Simplemente, es mi segundo año en MotoGP, tengo más experiencia y mis resultados salen con el mismo esfuerzo pero con más facilidad. Esto es lo que está pasando.

—¿Ni más ni menos?

—Ni más ni menos. Antes pasaba a alguien del top 8 o del top 6 para ganar posición en la última vuelta y ahora lo paso para hacer podio, pero es lo mismo, sólo que este año soy más rápido.

—Recuerdo que el año pasado, en Texas, hablando a la vez con usted y con Schwantz el célebre 34 aplaudía su agresividad, pero le pedía que supiera controlarla, que fuera menos agresivo. ¿Ha conseguido también eso?

(Sonríe). Sí, sí. Creo que, entre comillas, es más fácil convertir a un piloto agresivo en un piloto tranquilo que a uno fino en uno agresivo. Eso es así, sin duda, aunque me diga Kevin Schwantz que debo relajarme, cuando él era una bestia de la agresividad y esto… (Risas). No sé si creerle, pero está claro que con la experiencia que tiene él tenía razón. Antes yo iba muy atacado, buscaba más de lo que podía y eso me hacía perder algunas décimas que le luego se convertían sale en un segundo por vuelta. Ahora voy menos atacado y sale más fácil. Hago más metros y piloto la moto de la manera que mejor le va a la Suzuki sin perder esa agresividad.

—¿Cuántas veces ha repasado la última vuelta de la carrera del pasado domingo?

—Unas cuantas, unas cuantas. (Sonríe).

—¿Cuántas realmente?

—Habré visto la pasada a Rossi unas cinco veces más.

—¿Qué ve desde fuera que no viera desde dentro y qué siente al verla por la tele?

—Fue un momento muy emotivo. Venía con un ritmo muy bueno y yo quería que la carrera durase más vueltas para poder llegar a los de delante, y se me hizo corta. Llegué a Rins y tuve oportunidad de adelantarle y, cuando llegué a Rossi, lo mismo. La verdad es que en las imágenes se ve que estoy un poco lejos. Yo lo veía más cerca encima de la moto, pero encontré el sitio y pude pasarle, manteniendo luego bien la posición y haciendo un último sector bueno para que no me volviera adelantar. Lo veo como un movimiento muy limpio, del que no se puede decir nada. Fue una pasada muy buena y creo que me costaría repetirla si tuviera que volver a hacerla tan limpia.

—¿Se puede decir que fue la pasada de su vida?

—No, porque hecho pasadas más importantes que esa, aunque no a gente tan importante como Rossi.

"Antes iba muy atacado, buscaba más de lo que podía y perdía décimas"

—¿Cuáles? Esta fue a Rossi, en la última vuelta, en su casa y para un podio de MotoGP…

—Si lo ves de esta manera… La maniobra fue perfecta, a Rossi en Misano y para subir al podio, así que una de las mejores de mi vida, sí, venga. Ya te he dado un titular. (Risas).

—Dijo que no pone nombre a los pilotos que adelanta, pero en el 'paddock' sí que ha reconocido que alguna vez ha bajado la mirada al coincidir con Rossi. ¿A partir de esa pasada ya no?

—A ver, esto le ha pasado a todo el mundo. Yo soy de los pilotos más recientes en el Mundial. Llevo muy pocos años aquí, porque empecé en 2016 y entonces Valentino ya tenía los mismos títulos que ahora y yo he crecido viendo a este hombre ganar. Es normal que pudiera tener idolatrada a gente de MotoGP cuando aún no tenía resultados en esta categoría, aunque eso es un error, porque estoy compitiendo con ellos. Ahora que estoy más consolidado y salen los resultados, voy perdiendo un poco ese respeto a los demás. Creo que eso nos ha pasado a todos.

—¿Qué queda del Mir que se cayó en el CEV disputado en Le Mans y se puso a llorar como un bendito en el box pensando que había perdido la oportunidad de su vida y que ya no podría llegar a ser piloto profesional?

—Me acuerdo mucho de ese día y es de las primeras carreras que enseñaría de mí (salió último, se puso primero en pocas vueltas y se cayó nada más liderar). Soy el mismo de entonces y queda todo de ese Mir. Exactamente el mismo. Con más experiencia, pero con la misma hambre de ganar. Sé que es más complicado hacer en MotoGP las locuras que hacía en el CEV (sonríe), pero confío en que algún día pueda hacerlas.

—¿Cómo es posible que pueda ir más rápido con neumáticos gastados que con los nuevos?

—Esto es una pregunta importante.

—Es ilógico.

—Sí que lo es.

—¿Es por el depósito lleno?

—No van por ahí los tiros. La Suzuki no es como una Yamaha o una Ducati, que con gomas nuevas lo notan mucho más. Mi moto es más humilde con gomas nuevas y con gomas usadas va mejor y giro mejor en las curvas. Tengo menos agarre, pero afino un poco más y los tiempos salen. Con una nueva blanda voy más rápido, claro, pero en carrera con la media mejor cuando lleva unas vueltas.

—El día que consiga calificar mejor, ¿favorito a la victoria en cada carrera?

—Como en Austria. Si consigo salir en posiciones decentes que me permitan colocarme en las primeras vueltas, a las malas estaremos en el podio, y en un mal día se hace quinto. Si sales atrás te la juegas mucho en las primeras vueltas.

—¿Le costó mucho superar la bandera roja de Austria? Todos dijeron que era el ganador moral de la segunda carrera…

"Claro que me veo para ganar ya, estoy en el mejor momento de mi vida"

—No, no. No me costó porque sé lo que pasó. En la primera parte de carrera tenía un paquete más ganador que en el segundo. Lo que sí me dio mucha rabia es el motivo por el que salió la bandera roja y luego no tenía más neumáticos delanteros nuevos. ¿Pero qué hago si no? No entreno para guardar para la carrera.

—¿Se ve ganando ya este año? ¿Se unirá a la lista de los que han estrenado su casillero de victorias?

—Sí, lo veo factible y me gustaría mucho. De momento, tenemos un quinto, un cuarto, un tercero y un segundo… Nos queda el sexto o el primero. (Risas). Espero tirar para el primero y claro que me veo para ganar ya. Estoy en el mejor momento de mi vida y me siento un privilegiado por el equipo que tengo. Estoy súper a gusto, aunque me va muy bien la constancia.

—El año pasado fue duodécimo a 328 puntos de la cabeza y ahora es cuarto a 16… ¿El título es factible?

—Sí, sí, sí que lo es, para mí y para mucha gente. Se lo llevará el que de cabeza sea más fuerte. Hay tantos pilotos capaces de ganar que eso lleva también a cometer muchos fallos.

—¿Le sirve de ejemplo el caso de Quartararo? Parecía ya campeón después de dos carreras…

—Sí, porque hizo muy buenas las dos primeras carreras y aprovechó la velocidad que tenía la Yamaha allí, pero el Mundial no son dos carreras sino muchas y en las que pasan muchas cosas. Hay presión, presión, presión…

—¿Usted la tiene?

—¿Yo? Siempre. Me la pongo yo mismo. Tengo mucha presión y me da mucha rabia que me la quiten. No me gustan que vengan a decirme que salga tranquilo porque estoy sólo en mi segundo año. Yo salgo a mi manera, a darlo todo. Con cabeza, porque hay que coger puntos, pero sin privarme de nada.

—¿Cómo se explica que el líder lleve sólo 76 puntos de 150 posibles a estas alturas?

—Me gustaría saber qué hubiera pasado de estar Márquez.

—Es fácil imaginar que estaría líder escapado.

—Bueno, de primeras se fue al suelo en la primera carrera y tampoco veo eso tan claro. Hay algo en este campeonato que hace que todos estemos igualados.

—-¿Cree que él también habría fallado en este campeonato loco?

—Márquez era el máximo favorito al título, pero no podemos decir que hubiera ganado todas las carreras de estar aquí. En la primera ya se fue al suelo. Es algo que nunca sabremos, pero algo está haciendo que este campeonato esté así de igualado.

—¿Qué puede ser ese algo?

—No lo sé.

—Le dejo ya. No sé si desearle suerte para que llegue ya la primera victoria o para ir a por el Mundial…

—Ahora la victoria, luego ya veremos… (Risas).