FÓRMULA E | BERLÍN

A Mercedes tampoco le hace falta gasolina para brillar

Vandoorne, segundo del campeonato, dio a la estrella su primera victoria eléctrica y De Vries ganó un disputado duelo a Buemi para completar un formidable doblete.

Vandoorne con el Mercedes en Berlín.
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Fue escogido como el lugar idóneo para tener el final más intenso, con más carreras en menos tiempo, que se recuerda en el automovilismo. A la cuarta, Da Costa se coronó campeón y en la quinta cambiaron los protagonistas, pero aún quedaba un último baile en Berlín. Y pasó algo que tenía que pasar tarde o temprano, que Mercedes tenía que brillar. Tienen la fórmula del éxito en sus venas y demostraron que tampoco les hace falta gasolina para ganar. Vandoorne dio la primera victoria a la estrella y De Vries superó a Buemi para completar el doblete.

Después de acaparar la atención en las cuatro anteriores carreras de Berlín, definitivamente en DS Techeetah decidieron apartarse a un lado y dejar la diversión a otros, porque otra vez tanto Da Costa, actual campeón, como Vergne, único bicampeón, salieron demasiado atrás como para aspirar a algo importante. Eso por lo que lucharon las dos flechas de plata, aquí también vestidas de negro, desde la clasificación y especialmente con un rival, Buemi y su Nissan, que salió segundo tras Vandoorne y no paró de darles guerra.

Lo primero que tenían que hacer los Mercedes era quitarse a otro contrincante del medio, y ese era Rast, que partió tercero y a quién De Vries no tardó en superar en un comienzo con algún roce en el grupo, pero sin bajas que lamentar. A diferencia de otras veces, no tardaron en llegar los primeros 'modos ataque' y eso hizo remover un poco la cabeza de carrera con algunos cambios de posición, pero todo quedó igual cuando la potencia volvió a la normalidad. Quedaba un segundo asalto.

Y no hubo que esperar demasiado para que llegara porque los tres que rodaban en posiciones de podio fueron los primeros en gastar los dos comodines de potencia extra. Eso le sirvió a Vandoorne para coger unos metros de respiro y no liderar bajo una presión constante como a la que le sometió De Vries a Buemi. Fue su sombra durante el último tercio de carrera, luchó por esa plaza que daba un doblete a Mercedes y la segunda posición de la clasificación a su compañero y la logró. Así acaba esta temporada, con un enorme aviso para la que viene.