FÓRMULA 1

Kubica señala su punto débil: la velocidad en las curvas

El piloto polaco asegura que espera volver al nivel que tenía en el año 2010 con trabajo y rutina.

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Kubica señala su punto débil: la velocidad en las curvas
RENAULT SPORT FORMULA ONE TEAM

Si tú no crees en ti mismo, nadie lo hará. Esto es lo que ha debido pensar Robert Kubica en su batalla por regresar a la Fórmula 1. Tras sufrir un grave accidente en el Rally de Andora 2011, Kubica ha completado en los último dos meses, dos jornadas de test con el Renault E20 en Cheste y Paul Ricard.

"Hizo un trabajo fantástico", aseguró Alan Permane, director de operaciones en pista de la marca del romboUn notable rendimiento el del piloto nacido en Cracovia, que ha hecho que Renault esté estudiando la posibilidad de que Kubica pilote el monoplaza de esta temporada en los test post carrera que tendrán lugar después del Gran Premio de Hungría 2017.

Kubica ha probado el Renault de este año en el simulador

Mientras la escudería francesa decide los pilotos que se subirán al RS17 en Hungaroring, Robert Kubica es consciente de que debe seguir trabajando duro para poder regresar a su mejor nivel y optar a una oportunidad en Fórmula 1: "Las diferencias están principalmente en el rendimiento en las curvas, pero eso es sólo cuestión de hábito y trabajo. Si los demás pueden hacerlo, no veo por qué no debería poder yo también. Entrenaré y me prepararé, pero ahora sé que puedo volver a ser el piloto que era antes y sin falsa modestia, puedo decir que mi nivel en 2010 era alto. Creo que dejé un buen recuerdo a las personas que trabajaron conmigo".

El ex piloto de Renault rememora con nostalgia en el 'Corriere della Sera', los sentimientos que padeció en los momentos previos a subirse al coche en Valencia y Francia: "Me doy cuenta ahora de que he conseguido recuperar lo que el destino me quitó en ese accidente de 2011. Cuando vi el coche preparado para mí en el garaje, en Valencia, pensé 'ésta es la pasión que siempre he sentido, ésta es mi vida'. En el segundo test, en Le Castellet, el sentimiento era incluso más claro. Sabía que no me tenía que preocupar y sentí la paz en el cockpit que me había faltado en esos últimos seis años. El resto pasó casi por pura magia y lo llevo dentro, no importa lo que pase a continuación".