Le Mans vivirá su primer duelo híbrido
Audi, el equipo campeón en 2011, y Toyota, que regresa a la especialidad, han anunciado que competirán con prototipos que combinan los motores de explosión con otros eléctricos, en una batalla por la victoria.

Se acabó el duelo de los diésel en Le Mans, turno para la batalla entre híbridos. Por primera vez en la historia de la legendaria prueba de resistencia automovilística, que este año celebra su 80ª edición, las dos marcas aspirantes a la victoria absoluta inscriben vehículos que combinan su motor de explosión con el apoyo de otro eléctrico. Nuevos tiempos, nuevas tecnologías, nuevos desafíos...
Audi defenderá el título con cuatro unidades de su prototipo de la categoría reina LMP1, pero dos de ellas serán híbridas, es decir, unirán el potencial de su motor diésel TDI con el rendimiento de uno eléctrico. La marca alemana no ha ofrecido por el momento demasiados detalles de su R18 híbrido, que podría debutar en las 12 Horas de Sebring o en las 6 Horas de Spa, pero desde su equipo de competición sí que adelantan que los resultados de sus primeras pruebas son "muy alentadores". De hecho serán los coches que lleven los dorsales 1 y 2 en la carrera de los próximos 16 y 17 de junio.
Pero no son éstos los únicos LMP1 con propulsión mixta previstos en la edición 2012 de Le Mans. Toyota regresa a la resistencia, inscribiéndose en el Mundial de la especialidad y en las 24 Horas con dos unidades del bautizado como TS030 Hybrid, que debutará en las 6 Horas de Spa. En el caso de la marca japonesa, el motor de combustión es un gasolina de 8 cilindros en V, un cubicaje de 3,4 litros y que trabajará en sintonía con un módulo híbrido. De este modo, Toyota pretende aplicar a esta exigente competición toda su experiencia y conocimiento de la tecnología híbrida, avalada por los 3,5 millones de vehículos de estas características (encabezados por ese icono que representa el Prius) que ya circulan por las carreteras de todo el mundo.
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Las ventajas de los híbridos pueden ser determinantes a partir de ahora en la búsqueda del éxito en Le Mans; dejando al lado las incertidumbres de fiabilidad inherentes a la aplicación de estos sistema a la competición, el resultado en términos de rendimiento y ahorro de combustibles es claramente favorable. Simplificando, los dispositivos funcionan de forma similar a los famosos KERS de la Fórmula 1: se regenera la energía cinética de las deceleraciones, se acumula y se aplica a un propulsor eléctrico de apoyo en fases de aceleración. Cuando la electricidad entra en escena, el coche es más potente y además gasta menos, cualidades muy valoradas en una carrera de larga duración.
El reto se presenta apasionante y, además, con el interés añadido de descubrir si se conseguirá mayor eficiencia con el motor diésel de Audi o el gasolina de Toyota. De momento, la marca japonesa prefiere mostrarse prudente y, aunque no renuncia a nada, ya ha adelantado que la victoria será difícil en este debut. Su ambición viene confirmada por el fichaje de Sebastian Buemi, hasta este año titular en Toro Rosso y ahora tercero de Red Bull, para pilotar uno de sus nuevos coches.
