Cómo disfrutar al volante de 'La Loca'
Un lujo poder vivir el decano de los rallys en España, el Costa Brava, al volante del histórico Seat 124 Sport
Paseo Marítimo de Lloret de Mar, cinco de la tarde del viernes. Arranca la 59ª edición del decano de los rallys en España, el Costa Brava. Nombres míticos como Antonio Zanini, Jean Ragnotti, Toni Fassina, Salvador Cañellas o Mía Bardolet se preparan para arrancar sus coches bajo una intensa lluvia. Entre ellos, dos novatos: el que suscribe al volante, y Fernando Salvador, director de comunicación de Seat, como copiloto. Competiremos con un impecable 124 Sport que causaba tanta expectación como el batallón de Lancia 037 y Stratos, Porsche y demás joyas clásicas, hasta 124, que se agolpaban frente al mar.
Ponemos rumbo a Cladells, el tramo que habíamos entrenado el día anterior, bajo tal diluvio que teníamos que parar en cada curva para ver hacia dónde iban. Llegaba la hora de la verdad y no lo hicimos nada mal, ya que fuimos sextos, por detrás de Zanini. Pero el destino quiso que nuestra aventura se detuviera precisamente cuando íbamos a afrontar mi tramo preferido, Collsaplana. Una inoportuna correa del alternador nos dejó sin el resto de la aventura nocturna del rally.
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Por suerte, los chicos del equipo Seat Historical Cars solucionaron el problema, para ya el sábado afrontar la segunda etapa, con las especiales de Tossa, Els Angels y Sils. Y disfrutamos de esas maravillosas especiales y del placer de conducir un coche, el primer Seat de cinco marchas de la historia, un icono en su época (salió en 1970), con tracción trasera y motor 1.6 de cuatro carburadores y 110 CV. Un vehículo que en la época llamaban La Loca por su tendencia a derrapar, que además era el coche de mis sueños cuando era sólo un niño.
Además, tuvimos la suerte de que todo nos salió a pedir de boca (mérito del copiloto, más importante que el que conduce en las pruebas de regularidad), y logramos ganar en varios tramos a esas figuras que tanto respeto me han merecido a lo largo de mi carrera al otro lado de la barrera, y con los que he podido compartir un fin de semana especial desde el centro del ruedo.
