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Tímido, novato, discreto y veloz

Fórmula 1 | Sebastien Bourdais

Tímido, novato, discreto y veloz

Su debut en Australia dejó claro que no ha llegado para rellenar la parrilla. Su séptimo pudo ser el cuarto si no falla el motor Ferrari de su Toro Rosso

Nacido a dos pasos del mítico circuito galo de Le Mans, su futuro tenía que estar ligado a la velocidad. Su padre le aportó el último empujón que le faltaba al subirle a un kart a los diez años y enseñarle los trucos que su experiencia como piloto le había aportado. De carácter introvertido, le gusta pasar desapercibido, salvo cuando se sube a un monoplaza. Ahí, el francés de 29 años olvida sus exquisitos modales y saca genio, talento y un pensamiento de victoria que asusta.

A pesar de llegar como novato a la F-1 esta temporada, el palmarés de Sebastien es asombroso. En el kárting se proclamó campeón cadete de Francia. Tras pasar a los monoplazas, fue subcampeón de la Fórmula Renault en 1997 y campeón de la F-3 gala, dos años después. Además, cumplió uno de sus grandes sueños al participar por primera vez en las 24 Horas de Le Mans, al volante de un Porsche 911. En 2000, pasó a la Fórmula 3000 y cerró sus tres temporadas allí, proclamándose ganador en la última con el equipo Super Nova.

Con 23 años, su nombre sonaba para llegar a la F-1 y unos excelentes test con Arrows, prácticamente lo confirmaban. Sin embargo, la casi bancarrota de la escudería británica y una historia nunca aclarada con Renault, evitaron la llegada de Bourdais al equipo del rombo. Flavio Briatore eligió a Franck Montagny en su lugar.

Al cerrársele las puertas, emprendió rumbo a EE UU para participar en la Champ Car. Su llegada es el mejor ejemplo de su carácter reservado. El primer día, en la sede de su equipo Newman Haas, nadie le reconoció. Sebastien, lejos de enfadarse, llegó a cumplir órdenes de un trabajador que lo mandó a montar un andamio, al confundirle con un obrero. Hasta que no llegó el copropietario, Carl Haas, el galo participó en la obra. En cinco años en el campeonato ganó cuatro títulos y 31 carreras, arrasando a sus rivales. Entre medias, se ha permitido el lujo de ganar las 24 Horas de Spa en 2002 y quedar segundo en las de Le Mans, el pasado año.

Siempre pegado a sus gafas graduadas, este piloto zurdo vive en Florida donde guarda escrupulosamente su intimidad junto a su mujer, Claire, y su hija, Emma. Toro Rosso le ha dado la oportunidad y él lo agradece volando sobre la pista.

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