Fórmula 1 | GP de Malaisia

Talento para regalar

No hubo victoria, pero el segundo puesto de Alonso en Sepang nos dejó el sabor de los grandes éxitos. No sólo por la brillantez de su ejecución, también por lo que representa para afianzar su condición de líder del campeonato, que no pierde desde hace justo un año..

Ferrari
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Escalador en la montaña. Ya sé que hoy es fácil decirlo, pero ayer no tanto. Y como tengo testigos, pues no me voy a quedar con las ganas: estaba convencido de que Alonso subiría al podio de Sepang. Aunque bueno, en honor a la verdad, sí que me equivoqué en algo, porque pensaba que el asturiano iba a ganar. Algunos me tacharán de forofo atrevido, pero lo cierto es que este chico tiene talento para regalar y dudar de él a estas alturas sí que me parece una quimera. Si Fernando dice que está "más confiado que nunca en conseguir la pole" o que en Malaisia se siente como "un escalador cuando llega la montaña", sus rivales pueden echarse a temblar. Ayer no ganó porque estaba penalizado por el error de repostaje de su equipo. Sin mediar este fallo incomprensible, no lo duden, al campeón no le habrían visto el pelo...

¡Qué salida! El único problema de ser tan grande, es que lo extraordinario puede llegar a convertirse en cotidiano. Como no es la primera vez que Alonso sale como lo hizo ayer (no se nos olvida Estados Unidos 2004, de noveno a tercero) casi parece que eso de adelantar pilotos desde la parrilla es cuestión de pisar a fondo el acelerador. Pues no. Para pasar a cuatro fieras arrancando desde parado hay que tener las ideas muy claras, una capacidad de improvisación impresionante, controlar a cada rival sin perder la perspectiva del conjunto y, por último pero no menos importante, una habilidad descomunal para superar por fuera y al final de recta a quien se ponga por delante.

Señales de humo. La única incertidumbre para mi pronóstico llegó en forma de señales de humo. El que escupían como dragones de fuego los motores de los coches de Rosberg y Webber, que cumplían la segunda parte de su ciclo de vida, como el de nuestro campeón. La fiabilidad de los nuevos V8 está aún por descubrir en las más duras condiciones, pero por fortuna el RS26 de Alonso cumple por ahora con nota. Porque tampoco olvidemos que su compañero y ganador Fisichella estaba en pista con un propulsor flamante tras cambiarlo después del GP de Bahrain (no penalizó al no finalizar la carrera).

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Las trampas de Ferrari. Una pena que la sombra de la ilegalidad planee sobre la escudería de Maranello. Necesitan resultados, eso es obvio, pero no a cualquier precio. Porque si ahora les descubren con esas artimañas de carrera de pueblo, sus éxitos quedarán desvirtuados. Al menos, hubo un detalle significativo de juego limpio al permitir que Massa se clasificara por delante del jefe Schumacher.

Renault, en sintonía. Fue un día feliz para Renault, con un doblete que no conseguían desde hacía 24 años. Y mientras lo celebraban, me dio la impresión de que el buen ambiente reina en la escudería: sonrisas, felicitaciones, gestos de complicidad... Algo básico para que el proyecto de la renovación llegue a buen puerto, incluso sabiendo que parte del mismo se desmembrará con la marcha de Alonso a McLaren en 2007.

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