Daytona volvió a ser una fábrica de chatarra
Una de las carreras previas a las tradicionales 500 Millas del próximo domingo estuvo plagada de accidentes: un coche atropelló a cuatro fotógrafos y una colisión de trece pilotos mandó a dos de ellos al hospital.

Estados Unidos ya disfruta con la 'Speedweek 2005', la gran semana de la velocidad en el circuito de Daytona (Florida). Carreras de coches, espectáculo, emoción, gasolina y cientos de miles de seguidores (hasta 400.000 en las clásicas 500 Millas del próximo domingo) del automovilismo que durante estos días abarrotan las impresionantes tribunas que rodean el circuito oval.
La diversión está garantizada y la prueba telonera de este pasado sábado evidenció las razones para que los aficionados acudan en masa a esta tradicional cita deportiva. El ARCA, un certamen de categoría inferior a la popular NASCAR, abrió el fuego en Daytona con una competición tan accidentada como vibrante y divertida.
Los pilotos debían completar 80 giros al óvalo de 2,5 millas (unos cuatro kilómetros) para cubrir la distancia programada de 200 millas. Pero no pudo ser. Una de las carreras más accidentadas de los últimos tiempos en Daytona tuvo que ser suspendida en la vuelta 65 para no afectar al horario del resto de las competiciones programadas.
Pero eso fue el epílogo. Mucho antes, en los primeros compases de la prueba, Blake Fesse perdió el control de su gigantesco Chevrolet (con el dorsal 94) y arrolló a cuatro fotógrafos que se encontraban en esa zona de los boxes. Ninguno de ellos resultó herido de gravedad, pero durante unos instantes dio la impresión de que el incidente había tenido consecuencias mucho peores.
Poco después, nueva situación delicada. Una espectadora también sufrió heridas de poca consideración al ser golpeada por las vallas de protección del trazado. Clair Zimmerman vio como su Pontiac número 62 salía volando por los aires hasta frenar contra las alambradas de contención. Y de nuevo todo quedó en el susto; la aficionada ni siquiera precisó de asistencia médica, aunque la carrera quedó suspendida durante casi 45 minutos para reparar las vallas deterioradas por el impacto.
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Quebaba más. Melé en el pelotón y trece coches afectados en un accidente que mandó a dos pilotos, Billy Venturini y Dan Shaver, al hospital. Fueron trasladados conscientes y estables, a la espera de una valoración clínica más precisa sobre su estado. El caos ya era casi total y la dirección de carrera decidió suspender su desarrollo ante el retraso acumulado... y por lo que pudiera suceder a partir de entonces.
Se impuso, por cierto, Bobby Gerhart, un piloto de pelo canoso y barba blanca que delatan sus 47 años. Un auténtico especialista en esta peculiar prueba que, con la del sábado, ya ha ganado en tres ocasiones.
