Valentino Rossi una máquina de hacer dinero
El campeón italiano ingresó el pasado año 22,85 millones de euros gracias a su multimillonario contrato con Yamaha, la aportación de sus patrocinadores personales y el éxito de todos los productos que le identifican

Valentino Rossi siempre dice que el dinero no es prioritario para él. Y seguramente sea cierto, por su particular forma de entender las carreras, la propia vida, y quizá también... porque le sobra. A los 25 años se ha convertido en el piloto mejor pagado de la historia del Campeonato del Mundo de motociclismo, con unos ingresos que el pasado año fueron de 22,85 millones de euros.
En su país, Italia, le llaman el Rey Midas de las motos y no es por casualidad. Sus éxitos deportivos (seis títulos mundiales: uno de 125cc, otro de 250cc, dos de 500cc y otros tantos de MotoGP) unidos a un carisma fuera de lo común le ha elevado a la categoría de mito, de fenómeno mediático y publicitario con el que cualquier gran compañía quiere relacionar su imagen. La oficina que se encarga de sus asuntos en Londres es un hervidero de propuestas de patrocinio; tanto que hace poco su mánager, Gibo Badioli, confesaba la saturación de ofertas: "Hace tiempo que ya no me molesto en decir que no, simplemente ni siquiera contesto".
Desde una marca de cerveza a una compañía de internet, pasando por los especialistas en equipamiento para motoristas (monos, cascos o guantes) e incluso una marca de pegamento... Todos buscan la repercusión garantizada que ofrece 'El Doctor' y por la que el año pasado metió en su cartilla de ahorros 6,6 millones de euros.
Yamaha también tuvo que rascarse el bolsillo en 2004 para hacerse con el único piloto que podía reconciliar a la marca japonesa con el triunfo. Para sacarle de Honda (aunque su predisposición era obvia al sentirse menospreciado por los nipones) pagaron un fijo de diez millones de euros, que fueron casi 3,3 por primas: un millón al conseguir el título y otros 2,2 en premios por victorias a lo largo de la temporada.
El último capítulo de emolumentos de Valentino es que corresponde a la venta de los artículos relacionados con su imagen. Su clásico dorsal 46 es una marca registrada que el pasado año le reportó otros tres millones de euros, gracias a aceptación de la que en todo el mundo disfrutan sus camisetas, gorras, pañuelos, mochilas, chaquetas...
Los patrocinadores se doblegan ante las exigencias de sus representantes por evidentes razones de rentabilidad. La marca de equipos para motorista Dainese habla de un retorno de su inversión de seis a uno, mientras que el portavoz de AGV, su marca de cascos, ofrece otros argumentos esclarecedores: "Abres un periódico en Australia y te encuentras dos fotos de Valentino. Nosotros vendemos 600.000 cascos al año y de ellos 50.000 son réplicas de los pilotos".
Y la máquina de hacer dinero no se para. Para la nueva temporada, a sus incondicionales está previsto que se añada otro gigante como PlayStation, que quiere tenerle como protagonista de su juego de MotoGP...
Yamaha le llevo a ceder en su postura anti tabaco
Valentino Rossi siempre ha mostrado su oposición a la publicidad del tabaco en el deporte. Tanto, que cuando empezó a pensar en abandonar Honda planteó a las marcas que se acercaron a él la exigencia de que sus motos no contaran con el patrocinio de estas compañías tabaqueras. Sin embargo, al final Yamaha le llevó a ceder y admitir los colores de Gauloises en el carenado de sus motos: de otro modo, resultaba imposible alcanzar el montante de su multimillonaria contratación.'El Doctor' llegó a pedir que el patrocinador invirtiera la misma cantidad de su ficha en una fundación de lucha contra el tabaquismo, pero su reivindicación fue inviable. En cualquier caso, sí impuso ciertas condiciones al grupo Altadis propietario de la marca Gauloises: no pueden utilizar al piloto directamente en acciones promocionales y siempre que usen su imagen, en cualquier tipo de publicidad, debe ser con el casco puesto, nunca a rostro descubierto. Y pese a todo, les compensa...
Reparte un 38 por ciento de sus ingresos
Obligaciones fiscales al margen (y por las que su residencia está establecida en Londres), Valentino Rossi reparte un 38 por ciento de sus ingresos totales. Más de la mitad de esa cantidad se corresponde al acuerdo con su mánager, Gibo Badioli, que percibe por contrato un 18 por ciento del dinero que genera cada temporada para su representado. Otro 20 por ciento de sus ganancias se queda en casa, porque lo cede en partes iguales a su madre, Stefania, y su padre, Graziano. Una muestra más del talante de este fenómeno sin paragón...
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Algunos no se muestran tan satisfechos
La personalidad especialísima de Valentino le ha creado algunos problemas con sus patrocinadores, que admiten sus excentricidades como parte de su genialidad. Es el caso de la cervecera Nastro Azzurro, fiel al piloto desde hace casi una década, que se enteró de que Rossi ofrecía a sus amigos otra marca de cerveza cuando les llevaba a casa. Más clamorosa y comentada fue la ausencia del gran protagonista en el lanzamiento de una campaña publicitaria de Rosso Alize, proveedor de internet, que le paga tres millones de euros por dos años.
