Los pilotos españoles convencen en Ducati
Nombres como Grau o Palomo compitieron con la marca italiana antes de que otros como Garriga, Cardús o Xaus llegaran al Mundial de SBK

Ducati siempre ha confiado en los pilotos españoles para defender sus intereses deportivos. Ya en la década de los 70 nombres como los de Ricardo Fargas, Víctor Palomo o Benjamín Grau compitieron con la marca italiana en los certámenes internacionales de resistencia. De hecho, Grau estuvo a punto de proclamarse campeón continental de esta especialidad en 1975 al manillar de una Ducati 900, como compañero de Virginio Ferrari.
Ellos fueron los precursores españoles en la relación con la casa de Borgo Pagnigale, la génesis de una colaboración que se extendió mucho después al Campeonato del Mundo de Superbikes. Dani Amatriaín (precisamente ahora mánager de Fonsi Nieto) probó fortuna en este certamen en los primeros 90, consiguiendo su mejor resultado final con Ducati al acabar octavo en 1992.
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Lo cierto es que varios de los habituales de los grandes premios de velocidad dieron en su momento el salto a las Superbikes, aunque con no demasiada suerte. Siempre con Ducati intentaron hacerse un hueco en la especialidad dos subcampeones mundiales de 250cc como Juan Garriga y Carlos Cardús, además de otros menos laureados como Gregorio Lavilla y Juan Bautista Borja, aunque éstos últimos no disfrutaron del mejor material de la marca.
Pero, sin duda, quien marcó un antes y un después en la relación de los españoles con la casa italiana y su relevancia en el Mundial de SBK fue Rubén Xaus. El catalán consiguió la primera victoria española en el certamen en la temporada de 2001 (después llegaron ocho más) y culminó su trayectoria, antes de certificar su pase a MotoGP, con el subcampeonato de 2003, sólo superado por su compañero de escudería Neil Hodgson.
