Menos kilómetros pero más aventura en 2005
El recorrido de la próxima edición de la gran prueba africana no será tan maratoniano como el pasado año, pero sí más selectivo y exigente con hombres y máquinas, en otro intento de recuperar su espíritu original

Lo dijeron ayer quienes se encargan de organizarlo: "El Dakar no es una mera carrera de velocidad en el desierto". Y por eso en la presentación del recorrido de su 27ª edición, ayer en París, quedó bien claro que los pilotos que afronten este desafío tendrán que hacer mucho más que pisar el acelerador de sus coches o darle al puño del gas de sus motos. Aventura en estado puro... más o menos.
Porque ese planteamiento de recuperar el espíritu original que inspiró a Thierry Sabine, el creado de la gran competición africana, no es nuevo ni mucho menos. En su momento, la escalada de medios, presupuestos y sofisticación se disparó, tanto que el Dakar se convirtió en algo así como un gran premio por las dunas. Conscientes de la brecha que esta circunstancia abría entre oficiales y privados, entre ricos y pobres, los promotores de la prueba intentaron poner freno a tantas ambiciones de triunfo a cualquier precio.
Y en eso siguen. Poco a poco lo van consiguiendo, aunque con matices. Los mejores serán siempre los mejores, los favoritos, pero al menos el resto del pelotón no tendrá la sensación de embarcarse en una quimera sin sentido en la que arriesgan más de lo que la razón aconseja. Por eso en el Dakar que arrancará en la siempre emblemática fecha del primero del año, se primará más al hombre que al dinero, la habilidad que la potencia. La carrera tendrá menos kilómetros (en concreto 8.956, de los cuales 5.431 serán cronometrados y los 3.525 restantes de enlace), pero los que hay serán más selectivos y técnicos.
Eso quiere decir que los pilotos deberán sacar a relucir sus cualidades al volante (o al manillar), sus conocimientos de navegación, su capacidad de conservar la mecánica y su resistencia física.
La presencia española en el Dakar 2005 vuelve a ser destacada en todos los aspectos. Al margen de una significativa participación nacional, tanto en calidad como en cantidad, el patrocinador principal de la prueba vuelve a ser Telefónica, mientras que también Repsol sustenta los proyectos de los dos equipos favoritos: Mitsubishi en coches y KTM en motos.
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Otro dato que habla de la influencia española en una competición francesa por antonomasia: la salida vuelve a darse en España, concretamente en Barcelona. Será la cuarta vez que ocurra tras las tres anteriores (1995, 96 y 99) en Granada, con una etapa prólogo el 31 de diciembre previa al inicio oficial del 1 de enero. Estrenando el año los pilotos recorrerán los 919 kilómetros que separan la Ciudad Condal de Granada, mientras que ya el día 2 los participantes pondrán rumbo desde la ciudad andaluza hasta Rabat. Es decir, tres jornadas para que los aficionados españoles disfruten en directo del espectáculo de la caravana de participantes.
A estas tres etapas en España seguirán dos en Marruecos, seis en Mauritania, dos en Mali y tres en Senegal. El sueño de todo sí que no cambia: alcanzar la meta del Lago Rosa...
