La revancha de Pablete
Desde que era un niño lo tenía claro. "He mandado a Pablete a un internado, porque sólo piensa en correr en moto..."
Desde que era un niño lo tenía claro. "He mandado a Pablete a un internado, porque sólo piensa en correr en moto y yo prefiero que siga estudiando", me contaba hace ya algunos años Ángel Nieto casi al borde de la desesperación, cuando el pequeño de la saga entonó la temida cantinela de que él, como su hermano Gelete, también quería ser piloto. Pero ni la oposición del 12+1 pudo con la voluntad del chaval, que huyó de los libros para coger el manillar.
Noticias relacionadas
Casi sin darse cuenta, estaba sentado en una Derbi (sí, como su padre) y disputando el Mundial, como los mayores. No lo hacía nada mal el chico, pero la cosa no terminaba de cuajar. Cierto es que el apellido Nieto le dio el impulso necesario para llegar a los grandes premios, pero también se convirtió en un pesado lastre para superar algunos de los problemas que surgieron en una escudería en la que nunca llegó a tener el sitio (ni el cariño) que necesitaba un aprendiz.
Ahora Aspar, que de esto sabe un rato, le da otra oportunidad y por algo será. De momento, su pretemporada ha sido de las que impresionan, a ritmo de récord en todos los circuitos en los que se ha entrenado con una Aprilia desconocida para él. Y es que Chiquitín tiene ganas de revancha, de demostrar que puede hacer mucho más de lo que hasta hoy hemos visto.
