Rossi amenaza con dejar las carreras
El campeón mundial de 500 confirmó en La Gazzetta sus problemas con Honda e incluso no descarta la retirada.

La caja de los truenos está abierta. La relación entre Valentino Rossi y Honda ha entrado en una espiral de distanciamiento que nadie, ni siquiera los propios implicados, se atreve a pronosticar dónde acabará. Lo desveló el jueves el periódico deportivo italiano La Gazzetta dello Sport y ayer, también en sus páginas, lo refrendó el campeón mundial de 500cc: "Estoy pensado en no correr". Amenaza categórica, contundente y terrible, pero también perfectamente creíble en boca de un piloto con su personalidad.
El italiano sufre un proceso vírico que le ha impedido viajar a los entrenamientos de su marca en Sepang (Malaisia), pero tampoco oculta lo delicado de su situación contractual con Honda, tal y como explicaba ayer en La Gazzetta: "No estamos haciendo un buen papel, pero no puedo comentar mucho sobre lo que ocurre. Sólo puedo decir que estoy irritado, preocupado e influenciado. Espero que la situación se resuelva lo antes posible, pero lo cierto ahora es que no estaré en Malaisia para los primeros test".
La posibilidad de abandonar la competición ha rondado por su cabeza, tanto que incluso parece haberse detenido en repasar las estadísticas: "Creo que sería la primera vez que un campeón del mundo se quedaría al año siguiente en casa, sin moto para correr. Aunque ahora tampoco quiero pensar mucho en ello, tengo fiebre y prefiero esperar a saber cómo evolucionan las cosas".
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Lo paradójico del asunto es que nadie se explica todavía muy bien cuáles serían los motivos de esta ruptura. En las últimas semanas, tres representantes de HRC, el departamento de competición de la casa japonesa, se han reunido en Roma con Rossi y el acuerdo económico parecía cerrado. Sólo restaban por ultimarse algunos detalles relacionados con la explotación de su imagen, los premios y otros asuntos menores, pero lo cierto es que el piloto ha preferido no estampar su firma en el contrato por ahora.
Carlo Fiorani, responsable en Europa de HRC, insistía ayer en quitarle hierro al asunto, aunque sin negar la existencia de la crisis: "Creo que podremos encontrar una solución la próxima semana. Soy optimista, entre otras cosas porque sería terrible arruinar el trabajo de tantos meses. Confío en el buen sentido del piloto y en que los japoneses se muestren menos rígidos".
