Carlos Gracia: "Hay coches que son una bomba"
El presidente de la Real Federación Española de Automovilismo se encuentra alarmado por los accidentes producidos en los últimos meses en pruebas de carácter autonómico. Asegura que es un problema de difícil solución al depender de las competencias de las Comunidades.
- Una temporada negra para el automovilismo español. ¿Estará preocupado por todo lo sucedido?
- Desde luego, nos preocupa muchísimo que ocurran estos accidentes, con heridos y víctimas. Además, tales acontecimientos perjudican claramente a nuestro deporte.
- ¿Y por qué no toman medidas desde su federación?
- Lo hacemos en las pruebas en las que tenemos competencias, pero no podemos actuar de ninguna manera en las autonómicas. En ese caso son sus propias federaciones las que deben buscar remedios.
- Parece incomprensible que el máximo organismo deportivo nacional no pueda intervenir en el asunto...
- Pues así es porque lo ampara la Ley del Deporte. Los reglamentos, las organizaciones y los coches que participan en pruebas autonómicas están controlados exclusivamente por sus federaciones. Nosotros no podemos intervenir.
- Así que cada uno hace lo que quiere...
- No dudo de su buena voluntad, pero tampoco niego que se producen irregularidades que a nosotros sólo nos provocan sensación de impotencia.
- ¿A qué se refiere?
- Por ejemplo, tenemos constancia de que algunos de los vehículos participantes no reúnen las condiciones mínimas de seguridad, no pasarían una simple ITV y ni siquiera están homologados. Hay coches que son una bomba de relojería, muy potentes pero mal mantenidos y con problemas mecánicos.
- Parece increíble lo que cuenta...
- Ocurre y lo comprobamos de forma habitual. Pero, repito, eso es una competencia de la federación autonómica, que autoriza la participación de estos automóviles, casi siempre para tener una inscripción elevada.
- Y los pilotos ¿están cualificados?
- Lamentablemente tampoco podemos garantizar su preparación. El único requisito para obtener la licencia es tener permiso de conducir, en el caso de las pruebas en carretera abierta, y un certificado médico. Si usted se sacó el carnet ayer y quiere competir, yo le tengo que dar la licencia en un plazo máximo de quince días.
- ¿Paradójico, no?
- Esta es una valoración del propio deportista, que debería conocer su capacidad para pilotar, aprender antes en un circuito, prepararse para obtener resultados y no suponer un peligro potencial. Como digo, es un tema de responsabilidad propia.
- También el público es en ocasiones irresponsable.
- Sin duda, y es otro gravísimo problema. Los rallys son un espectáculo gratuito y acuden espectadores de todo tipo. El automovilismo es un deporte con cierto riesgo y de nada sirven todas las medidas si después sus seguidores no respetan las normas, ni tan siquiera la lógica.
- ¿Ocurrió eso en el reciente accidente de Ávila?
- Me consta que sí. Los espectadores que resultaron atropellados estaban en un lugar inapropiado y la organización les avisó. Ellos eligieron permanecer allí y se produjo la desgracia.
- ¿Los seguros son adecuados?
- En las pruebas de los campeonatos, copas y trofeos de España se exige una póliza obligatoria con una cobertura de 58 millones de pesetas por participante y siniestro, de acuerdo con la normativa vigente. Además, el organizador debe contratar un seguro voluntario de un mínimo de 200 millones para los mismos supuestos. Aunque esto es algo que tampoco controlamos en la federación nacional.
- ¿Y la responsabilidad penal?
- Existe y un juez podría condenar en caso de negligencia al organizador, al director de carrera, al jefe de seguridad e incluso a las federaciones.
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- Un asunto feo, en definitiva...
- Sí, pero nosotros sólo podemos seguir intentado concienciar a los organizadores y federaciones. Ellos son responsables de sus competiciones y deben tomar las medidas necesarias.
