Romeo Is A Dead Man
- PlataformaPCPS58.2XBS8.2
- GéneroAcción, Aventura
- DesarrolladorGrasshopper Manufacture
- Lanzamiento11/02/2026
- TextoEspañol
- VocesInglés
- EditorGrasshopper Manufacture
Review
Análisis de Romeo is a Dead Man, el juego más introspectivo, desgarrador y especial de Suda51
Análisis completo de Romeo is a Dead Man, la nueva aventura de acción de Goichi Suda y Grasshopper Manufacture, ya disponible en PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S.
Goichi Suda siempre ha utilizado el videojuego como una vía de expresión personal y artística, pero pocas veces habíamos visto en el medio un desnudo emocional del calibre de Romeo is a Dead Man. Cinco años tras el lanzamiento de No More Heroes III, su último juego, llega a PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S esta nueva aventura de acción firmada por Grasshopper Manufacture, dispuesta a rompernos todos los esquemas. En nuestro análisis completo os dejamos con todas las claves del viaje introspectivo de Romeo Stargazer:
Nota del autor: este análisis se centra en las versiones de PlayStation 5 y Xbox Series X.
¿De qué trata Romeo is a Dead Man? ¿Cuál es el argumento del juego?
Como es habitual en los videojuegos de Goichi Suda, tanto la trama como la puesta en escena son un viaje lisérgico en toda regla. Romeo Stargazer es el ayudante del sheriff de la pequeña localidad de Deadford, en Estados Unidos. Una noche, mientras patrulla, se topa con Juliet Dendrobium desmayada en plena carretera, sin recordar quién es o cómo ha llegado ahí. El flechazo es instantáneo, y ambos hacen planes para fugarse y vivir juntos.
Sin embargo, cuando llega el día señalado, un demonio aparece en lugar de Juliet, dejando malherido y al borde de la muerte a Romeo. Aquí entra en escena su abuelo Benjamin, un afamado científico e inventor, que le salva la vida con tecnología experimental. Romeo renace como un “dead man”, quedando en un limbo a caballo entre la vida y la muerte, y pronto es reclutado por el FBI Espacio-temporal para ayudarles con la captura de varios fugitivos peligrosos que causan el caos a su paso, incluida Juliet.
De esta forma tan colorida arranca Romeo is a Dead Man. Como en series como ‘Expediente X’, el hilo narrativo se va desarrollando en un formato “monstruo de la semana”. Es decir, la trama va alternando, capítulo a capítulo, el arco argumental principal —centrado en la búsqueda de las varias versiones alternativas de Juliet a través del espacio-tiempo— con episodios secundarios autoconclusivos centrados en los demás criminales espaciotemporales, cuyo cometido es contextualizar este rico y vasto universo.
En cierta manera, y dada la relación entre científico loco/mentor y protagonista más joven e inocente, Romeo is a Dead Man se puede interpretar como la singular visión que tiene Suda de obras como ‘Regreso al futuro’ o ‘Rick y Morty’. Es una buena forma de resumirlo, aunque no se trata de una obra derivativa ni mucho menos, sino que hay mucho de tragedia shakespiriana.
A pesar de su premisa, el propio Goichi Suda ya nos aclaró en una entrevista exclusiva que no se trata de una historia de amor —aunque obviamente hay algunos elementos de romance—, sino que se tratan otros temas como la pérdida y el duelo o la búsqueda de la propia identidad. Bajo sus numerosas capas de simbolismo, ciencia ficción pura y dura y realismo mágico, se ocultan muchas reflexiones intimistas de Suda51, que vuelve a la carga demostrando que es uno de los mejores guionistas —y dialoguistas— del medio.
Apartado gráfico, rendimiento y sonido de Romeo is a Dead Man
A nivel técnico y visual estamos ante el videojuego más vistoso de Grasshopper Manufacture. Títulos previos como Shadows of the Damned o No More Heroes no destacaban por su fidelidad gráfica, sino por su jugabilidad o su apartado artístico. No obstante, en Romeo is a Dead Man se ha optado desde un primer momento por un apartado gráfico sólido gracias a Unreal Engine 5, lejos de las limitaciones técnicas del modesto hardware de Nintendo Switch. Eso sí, en este caso no se apuesta por el hiperrealismo o la vanguardia tecnológica pura y dura, sino por ofrecer una vistosidad que anteriores juegos del estudio simplemente no ofrecían.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que la optimización deja algo que desear. Tanto en PlayStation 5 como en Xbox Series X, el videojuego cuenta con los a estas alturas más que habituales modos rendimiento y modo calidad. En el modo rendimiento, se emplea resolución dinámica que oscila entre 2K y 4K, con una tasa de 60 FPS generalmente estable.
Aun así, pueden producirse caídas puntuales en zonas muy sobrecargadas, con muchos enemigos y elementos decorativos en pantalla. Curiosamente, estos parones suelen ocurrir en el contenido opcional, no en las misiones principales. En cambio, el modo calidad apunta también a los 60 FPS ofreciendo mayor fidelidad visual y una resolución que se mantiene en 4K, aunque las rascadas son más frecuentes y evidentes. Aun así, siendo un juego tan frenético, recomendamos jugar en modo rendimiento.
Los modelos de los personajes principales están bastante detallados y son originales, y hay una buena cinematografía en las numerosas escenas del juego. Por otro lado, el bestiario del que hace gala Romeo is a Dead Man no sorprende, pero cumple, con mención especial para algunos diseños de jefe final, tan espectaculares como grotescos e inquietantes. Al margen de las secuencias ejecutadas con el propio motor en tiempo real, también hay numerosas escenas tipo cómic, y algún que otro cambio de estilo visual para edulcorar la narrativa de maneras imprevistas, redondeando un gran apartado artístico.
Por su parte, la banda sonora es espectacular, tal y como nos tienen acostumbrados los títulos de Grasshopper Manufacture. Nobuaki Kaneko vuelve a la carga tras su gran trabajo en No More Heroes III, con muchos temas memorables, principalmente los de varios jefes finales. También hay artistas invitados como Luby Sparks, Cody Carpenter, Jasper Byrne o Erika Ito. Con respecto al doblaje en inglés, el trabajo realizado es francamente bueno —especialmente en lo concerniente a los dos personajes principales—, pero es una pena que el juego no esté disponible con voces en castellano, especialmente tratántose de un título con una fuerte carga narrativa.
Jugabilidad de Romeo is a Dead Man: lo mejor de Grasshopper Manufacture en un mismo juego
El propio Suda51 considera que la jugabilidad de Romeo is a Dead Man es un best of de muchos de sus títulos más emblemáticos, y en vista de lo que hemos podido comprobar de primera mano, no exageraba lo más mínimo. Romeo is a Dead Man ofrece, ojo al dato: exploración y puzles a lo Killer7, gunplay estilo Shadows of the Damned, acción cuerpo a cuerpo desenfrenada y personalización de personaje como en No More Heroes, mazmorras generadas proceduralmente de Let It Die, e incluso se atreve a coquetear con otros géneros como el terror, la novela visual o el simulador de citas.
En esencia, Romeo is a Dead Man es un título de acción en tercera persona donde nos enfrentamos a los enemigos tanto con armas cuerpo a cuerpo como con armas de fuego. Es un enfoque arriesgado que no siempre ha salido bien —te miramos a ti, Devil’s Third—, aunque en el caso que nos ocupa, no hay nada que temer. Eso sí, no esperéis combos complejos o juggling como en otros hack and slash técnicos como Ninja Gaiden 4. Aun así, la variedad de situaciones, armas y enemigos harán que tengamos que exprimir nuestros recursos al máximo.
Muchos de los jefes finales tienen patrones de ataque extraordinariamente agresivos, incluyendo múltiples ataques a distancia, puede que precisamente para que no nos limitemos a acampar disparando desde la lejanía. Aunque el arsenal disponible es reducido —cuatro armas de melé y cuatro a distancia—, cada una de ellas y su cometido están bien diferenciados, y entender cuál es el uso ideal de cada una de ellas nos sacará de más de un aprieto.
Podemos especializar a Romeo en diferentes estilos de juego equipando distintos parches en su chaqueta, que funcionan de manera similar a los chips del Death Glove en No More Heroes III o las calcomanías de Let It Die. Esto permite construir distintas builds para el personaje y así amoldarnos a determinados estilos de juego, como por ejemplo enfocarnos en ataques a distancia o infligir daño adicional cuando tenemos poca vida.
El desarrollo de cada misión es extrañamente reminiscente de la fórmula popularizada por Dark Souls: avanzamos por los distintos sitios que visitamos desbloqueando “hogueras”, que aquí son farmacias espacio-temporales donde podemos descansar, regresar a la nave, o mejorar a Romeo y su arsenal. Si morimos, no hay una penalización grave más allá de que perderemos el progreso inmediato y los enemigos derrotados reaparecerán, ya que siempre renacemos en la última farmacia que visitamos sin perder recursos.
El bucle de la jugabilidad engancha bastante, y a pesar de que la narrativa es el plato fuerte del juego, el combate funciona bien y es muy adictivo. Como comentamos más arriba, Romeo is a Dead Man no es solo pelear, pelear y pelear, sino que también tiene un marcado componente de exploración y algún que otro rompecabezas.
Para poder seguir progresando en la aventura, en numerosas ocasiones tendremos que alternar entre el llamado espacio real —las diferentes ubicaciones de Deadford— y el subespacio —de aspecto virtual y onírico—, lo que pondrá a prueba nuestra habilidad para orientarnos entre posiciones relativas. A grandes rasgos, el subespacio es un universo paralelo al que entramos para emerger por otros puntos del mundo real a los que no tenemos acceso de ninguna otra manera. De nuevo, una mecánica comparable sería el viaje entre dimensiones que se producía en Metroid Prime 2: Echoes.
Tampoco podemos olvidar lo original que resulta el hub principal del juego: la nave espacial Last Night del FBI Espaciotemporal. Aquí es donde acudimos entre misión y misión para descansar, recibir nuevas órdenes, conocer a los otros miembros de la tripulación, preparar comida, mejorar a nuestro personaje y sus armas o comprar y vender objetos. Desde una perspectiva cenital y estética de juego de 16 bits, podemos explorar el lugar a voluntad antes de ponernos en marcha hacia nuestro siguiente encargo.
Por último, pero no menos importante, está la mecánica de los Bastardos —sí, juramos que se llaman así—, los zombis con distintos poderes y atributos que podemos invocar en plena batalla para recibir una ayuda temporal como congelar a los enemigos, curarnos, generar zonas de daño o provocar explosiones, por poner varios ejemplos. La obtención, la “crianza” y la mejora son varias mecánicas en sí mismas a las que tendremos que dedicar tiempo para exprimir todo su potencial.
En líneas generales, todo este batiburrillo de mecánicas tan distintas y aparentemente incompatibles funciona francamente bien. Sin embargo, hay un gran pero, y es que la curva de dificultad se puede hacer muy dura al principio en función de cómo mejoremos al personaje y de los Bastardos disponibles. A medida que avanzamos, hay nuevos enemigos, los combates son multitudinarios y los jefes más implacables, pero habremos dominado las mecánicas y tendremos mejores armas y equipo, lo que equilibra la balanza.
Duración, extras y consideraciones finales de Romeo is a Dead Man
Completar el juego nos ha llevado alrededor de quince horas en dificultad media con casi todos los trofeos desbloqueados en PS5, y habiéndonos tomado nuestro tiempo completando varias grietas espaciotemporales, que son las mazmorras aleatorias donde conseguir botín y materiales de mejora. El contenido principal puede llevarnos unas diez horas, y estimamos que completar el juego al 100% puede ocuparnos de veinticinco a treinta horas.
Para alargar la rejugabilidad tenemos diferentes modos de dificultad, las mencionadas mazmorras infinitas que hacen de arenas de combate donde poner a prueba nuestra habilidad, la posibilidad de volver a luchar contra los jefes siempre que queramos tanto de manera individual como en formato boss rush, y Nueva Partida+.
En última instancia, Romeo is a Dead Man es un título sólido que cumple a nivel técnico, aunque no es perfecto. Debemos recordar, eso sí, que los videojuegos de Suda y Grasshopper son de nicho y no aptos para todos los públicos. Son experiencias inmersivas únicas que paladear tacita a tacita, y a este respecto, no decepcionará a los seguidores tanto del estudio como del creador nipón.
Conclusión
Romeo is a Dead Man no está llamado a revolucionar el género o el panorama actual de los videojuegos, pero su propuesta tan sólida como singular ha conseguido hacerse un hueco por méritos propios entre los títulos más relevantes del año. La apuesta por la acción desenfrenada y una narrativa madura e intimista de Grasshopper y Suda51 es un viaje en el que sin duda merece la pena embarcarse, especialmente si se es conocedor de la trayectoria tanto del estudio como del creador. Es una obra muy valiosa a nivel autoral, robusta a nivel jugable y técnicamente competente, aunque claramente de nicho y con varios problemas claros que la alejan de la excelencia absoluta.
Lo mejor
- Su trama y diálogos. Suda51 no decepciona en este aspecto
- Gran apartado artístico
- Fenomenal banda sonora
- El combate, sin ser profundo, engancha
Lo peor
- El modo rendimiento no está tan bien optimizado como cabría esperar
- Sin doblaje en castellano
- La curva de dificultad puede hacerse dura al principio
Nota de transparencia: este análisis se ha podido realizar gracias a varios códigos de review proporcionados por Rennaissance PR.
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Muy Bueno
Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles. Cómpralo.