¡No estáis preparados!

World of Warcraft: The Burning Crusade Classic. Vuelta al Portal Oscuro

Illidan no será el peor de tus temores, le acompañan Kael'thas, Lady Vashj o un enemigo final temido por el traidor...

Ya es oficial. Blizzard ha anunciado dentro de su habitual evento, BlizzCon, el regreso de Illidan a World of Warcraft. Este mismo año llegará a ordenadores World of Warcraft: The Burning Crusade en formato Classic, la primera expansión del rey del género mmorpg que añadió múltiples novedades a su gallina de los huevos de oro.

Con una fecha de lanzamiento todavía por determinar —aunque algunas filtraciones apuntan a un pistoletazo en mayo— , los jugadores volverán a cruzar el Portal Oscuro y viajar a Terrallende, la primera morada de los orcos; la otrora Draenor. Conoce en este avance qué te esperará este 2021 en World of Warcraft: The Burning Crusade Classic.

¡No estáis preparados!

Los habitantes de Azeroth comprueban con estupor que una nueva oleada de la Legión Ardiente invade sus tierras. Sin saber cómo, el Portal Oscuro se ha abierto y ahora Terrallende conecta con Azeroth. El culpable; Kazzak, Señor de la Fatalidad y mano derecha de Kil’Jaeden. Este guardia apocalíptico hizo uso de una antigua reliquia para abrir de nuevo el portal y sembrar el terror en el hogar de la Alianza y la Horda.

Los jugadores, en su empeño por detener la invasión, se ven obligados a entrar en él para dar con aquél que pretende destruir Azeroth pero allí, en el hogar de los antiguos Orcos, pronto conocerán un terror aún mayor.

Illidan, escondido en la antigua Draenor de sus enemigos, se refuerza con un nuevo ejército comandados por Lady Vashj y Kael’thas. En su intento de defenderse de Kil’Jaeden, Tempestira se hace poderoso en todo Terrallende, declarándose dueño y señor de la misma. Sin embargo el Príncipe elfo Kael’thas tiene otros planes no relacionados con Illidan que pueden poner en un aprieto no solo al señor de Terrallende, si no a ambas facciones.

The Burning Crusade fue la primera gran actualización de pago para World of Warcraft y a día de hoy sigue siendo una de las más queridas por la comunidad. Se lanzó al mercado dos años después del juego base y removió las bases jugables para hacerlo más accesible sin caer en la facilidad.

Añadió dos nuevas razas jugables; los Elfos de Sangre y la raza Draenei. Gracias a estas adiciones los jugadores de la Alianza podían escoger a la clase Chamán utilizando avatares Draenei, y la facción Horda la posibilidad de ser Paladines gracias a los Elfos de Sangre. Con ellos llegaron dos zonas adicionales y hogar de ambas razas; Isla Bruma Azur y Bosque Canción Eterna.

Terrallende traía consigo siete nuevos mapas y una nueva ciudad neutral; Shattrath. Empezando por la Península del Fuego Infernal hasta llegar a Tormenta Abisal, los jugadores debían de recorrer la antigua Draenor para detener los planes de Illidan. Como complemento a la trama se añadieron hasta dieciséis nuevas mazmorras para grupos de cinco jugadores y nueve mazmorras de banda a lo largo de su vida.

The Burning Crusade trajo también una nueva profesión, joyería. Con ella los jugadores podían aprender el noble arte de crear sortijas, collares y gemas para insertar en el nuevo equipamiento. Además se subió el nivel máximo tanto de las profesiones como del personaje, que ahora era de nivel 70.

Y dejamos para el final lo más importante; la posibilidad de volar en Terrallende. Cuando el jugador obtiene los requisitos necesarios se le da la posibilidad de comprar una montura voladora que permite al mismo volar por toda la antigua Draenor. Esto hace especialmente sencillo recolectar objetos de profesiones, viajar al destino mucho más rápido o evitar combates PvP innecesarios.

En PvP The Burning Crusade dio la bienvenida a un nuevo campo de batalla de nombre Ojo de la Tempestad que permitía batallas campales de quince contra quince en un escenario relativamente holgado. Además añadió una nueva forma de medir las fuerzas contra otros jugadores; las Arenas. Este contenido ha sido desde su lanzamiento uno de los más queridos por los jugadores y, en ellos, dos equipos combaten entre sí en el Círculo de los Retos, las Ruinas de Lordaeron y el Anillo de Sangre.

La evolución de World of Warcraft

The Burning Crusade no solo mejoró el juego base si no que dió pie a una serie de actualizaciones posteriores que, a día de hoy, serían impensables sin esta expansión. La posibilidad de volar por el mundo, las Arenas, las diferentes dificultades en las mazmorras o la accesibilidad de las clases para todas las razas comenzaron aquí.

El videojuego seguía requiriendo de largas horas de sesiones de juego pero Blizzard supo equilibrar la balanza entre lo sacrificado y lo instantáneo haciendo que cualquier jugador pudiera conseguir lo propuesto a un precio justo de esfuerzo. El menos en la mayoría de contenido.

Una de las críticas más sonadas de esta expansión fue la excesiva dificultad de algunos jefes de banda, en concreto Kael’thas, Lady Vashj, Illidan o M’uru entre otros. Muchos de los jugadores aún tienen pesadillas con los dos primeros mientras que otros tantos, se quedaron a las puertas de disfrutar de todo el contenido de The Burning Crusade. Blizzard tomó medidas rebajando la dificultad de muchos de ellos pero ni con esas.

Incluso las mazmorras para cinco jugadores, con su estrenado modo heroico, protagonizaron acaloradas discusiones entre la comunidad por ver cuál era más difícil. Horno de Sangre, Huida de Durnholde o el Laberinto de las Sombras estaban entre las más nombradas.

Las misiones élite todavía contaban con cierto protagonismo y la reducción de requisitos para la elaboración de equipamiento y consumibles con las profesiones dio calidad de vida a los jugadores. En cierto modo el espíritu Vanilla permanecía en The Burning Crusade pero sin las exigencias desorbitadas que aquél requería. Era, a todas luces, un primer y lógico paso hacia el futuro sin perder sus orígenes. Una evolución natural.

La adición de nuevas razas y facciones otorgó a la primera expansión de World of Warcraft un universo más rico que hacía que las incursiones a los nuevos mapas y zonas siempre fueran diferentes. Cada uno con sus problemas, los jugadores podían conocer a los Arakkoa, los tábidos kurenai o los mismísimos orcos incorruptos Mag’har, aquellos que no han sido corrompidos por la sangre de Mannoroth. No solo eso, llegado un momento el jugador debía decidir a qué facción apoyar, a los Aldor en su intento de repeler las fuerzas de Illidan o a los Arúspices, Elfos de Sangre que huyen de Kael’thas y su más que dudoso uso de la magia.

Azeroth habla español

Si bien la versión inicial de World of Warcraft recibió al final de su vida parches que traducían el videojuego al español, no fue hasta The Burning Crusade que los habitantes de Azeroth hablaban en perfecto castellano. Sin más conejillos de indias de por medio —los usuarios— Blizzard lanzó la primera expansión de su mmorpg en castellano, tanto el texto como las voces.

Se rehicieron la mayoría de textos para ofrecer una versión más fidedigna a los originales, se mejoró las traducciones de estadísticas y habilidades y se unió al equipo de maestros de juego y asistencia técnica trabajadores de habla hispana. Eso sí, las quejas sobre la traducción de nombres como Ventormenta o Entrañas todavía resuenan en las cabezas de los actuales jugadores por lo que esta batalla lleva fraguando desde el lanzamiento de The Burning Crusade.

Lo que sabemos hasta ahora

Si bien aún quedan cosas por conocer del funcionamiento de World of Warcraft: The Burning Crusade Classic, una de las preguntas más solicitadas ya ha tenido respuesta; cómo funcionará este servidor.

Cuando el pre-parche de The Burning Crusade Classic llegue a los servidores de World of Warcraft Classic los jugadores deberán decidir si avanzar hacia el nuevo contenido o quedarse en el juego original. Si deciden moverse hacia Terrallende seguirán en su servidor original —Mandokir en el caso del servidor para España— , mientras que si deciden mantener su personaje lo harán en un nuevo cliente dedicado exclusivamente a World of Warcraft Classic.

Si los jugadores deciden utilizar el mismo personaje tanto para WoW Classic como para TBC Classic, deberán de pagar un servicio de clonación para poder adentrarse en The Burning Crusade. Sin embargo, esta copia sólo contará con el progreso que tuviera antes del parche de pre-expansión. Blizzard además ha aclarado que todos los servidores actuales de World of Warcraft Classic recibirán la primera expansión.

Los nuevos servidores dedicados únicamente a la primera edición del videojuego seguirán manteniendo el nombre de los originales y los jugadores que deseen seguir en WoW Classic lo harán tal y como estaban antes de comenzar el parche de pre-expansión.

Durante el tiempo que dure esta antesala a TBC Classic, los jugadores podrán crear razas Draenei y Elfo de Sangre para prepararse antes de cruzar el Portal Oscuro. Es decir, ambas razas llegarán antes de que la expansión se lance al mundo

The Burning Crusade añadió mucho contenido tanto en formato PvE como PvP a lo largo de su vida y Blizzard lo traerá a los servidores clásicos a lo largo de cinco fases. Tal y como la empresa californiana ha anunciado, el contenido se distribuirá de la siguiente forma:

  • Fase 1: Temporada 1 de Arenas, las ocho mazmorras originales y las mazmorras de banda Karazhan, Magtheridon y la Guarida de Gruul.

  • Fase 2: Mazmorras de banda Castillo de la Tempestad y Caverna Santuario Serpiente.

  • Fase 3: Temporada 2 de Arenas, mazmorras de banda La batalla por el Monte Hyjal y Templo Oscuro.

  • Fase 4: Temporada 3 de Arenas y Zul’Aman.

  • Fase 5: Isla de Quel’Danas, Bancal del Magister y Meseta de la Fuente del Sol

Este contenido, según una filtración masiva que ocurrió hace unos días y que acertó de pleno, estaría repartido en los dos próximos años de vida para después dar paso a un nuevo parche de contenido. Sí, Wrath of the Lich King Classic.

Otro de los puntos importantes que Blizzard ha confirmado es que los jefes de banda de The Burning Crusade llegarán tal cual fueron concebidos sin el parche que rebajaba la dificultad de los mismos. Según comentaron, han aprendido de los errores cometidos en WoW Classic y quieren traer la primera expansión como la planearon inicialmente para hacer de ella un reto mayor de lo que fue el actual WoW Classic.

World of Warcraft The Burning Crusade Classic
Imagen filtrada del supuesto roadmap para los servidores Classic hasta 2027.

Por último, la empresa tras Diablo u Overwatch, ha confirmado que van a preparar un servicio de subida de personaje, previo pago —hasta nivel 58— , para que los jugadores puedan empezar rápidamente en The Burning Crusade Classic. Sin embargo hay ciertas restricciones, como que no se puede utilizar este servicio en personajes de raza Draenei o Elfo de Sangre y que está limitado a una subida de nivel por cuenta.

Ahora que ya conocemos los planes de Blizzard para su servicio clásico, solo nos queda esperar a que la compañía abra la prueba beta que llegará, según informan, muy pronto. World of Warcraft: The Burning Crusade Classic llegaría, según las filtraciones que han sido confirmadas en esta BlizzCon 2021, en mayo. A pesar de todas las confirmaciones, hay que coger esta información con pinzas, como siempre.

 

World of Warcraft Classic: Burning Crusade

Burning Crusade Classic es una fiel recreación del MMORPG de Blizzard World of Warcraft: The Burning Crusade original. Adéntrate en el Vacío Abisal y explora Terrallende, las ruinas del antaño hermoso mundo de Draenor, hogar natal de los orcos. Lucha hasta el nivel 70, súbete a lomos de majestuosas monturas voladoras y controla a dos nuevas razas: los místicos elfos de sangre y los piadosos draenei.

World of Warcraft Classic: Burning Crusade